- 14 centros del IESS en Pichincha ofrecen visitas médicas a domicilio.
- El servicio está dirigido a pacientes con dificultades de movilidad, crónicos, convalecientes o en cuidados paliativos.
- Se requiere derivación médica y evaluación de Trabajo Social para acceder.
- Más de 1.000 personas en Pichincha ya se han beneficiado del programa.
El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) confirmó que 14 centros de salud en Pichincha cuentan actualmente con el servicio de visitas médicas a domicilio, una modalidad de atención pensada para afiliados que no pueden trasladarse por sus propios medios hasta un centro de salud. Según la institución, más de 1.000 personas en la provincia ya se han beneficiado de este programa, que combina consultas médicas, seguimiento de tratamientos y acompañamiento social en el propio domicilio del paciente.
Los 14 centros habilitados
El listado oficial incluye al Centro de Salud B Cayambe, el Centro de Salud A Machachi, el Centro de Salud A Amaguaña, el Centro de Especialidades Sur Occidental, el Centro de Especialidades La Ecuatoriana y el Centro de Especialidades Comité del Pueblo. A esa lista se suman el Hospital Básico Central Quito, el Hospital del Día Cotocollao, el Hospital del Día Chimbacalle, el Hospital del Día Sangolquí y el Hospital del Día El Batán, junto con el Hospital General San Francisco, el Hospital General Quito Sur y el Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín, el centro de referencia nacional del IESS.
Quién puede acceder al servicio
El programa está destinado específicamente a afiliados y beneficiarios con «dificultades de movilidad o desplazamiento», una categoría que el IESS aplica a pacientes crónicos, personas en fase de convalecencia tras una hospitalización, pacientes en cuidados paliativos y aquellos con patologías complejas que requieren seguimiento médico regular pero para quienes el traslado a un centro de salud representa un riesgo o una carga excesiva.
Cómo se solicita una visita médica a domicilio
El acceso al servicio no es directo ni se solicita por iniciativa propia del paciente: requiere primero una derivación médica. Un profesional de la salud que atiende al paciente, ya sea en consulta externa o durante una hospitalización, evalúa si su condición justifica el seguimiento domiciliario y remite el caso al área de Trabajo Social del centro correspondiente. Es ese departamento el que finalmente incorpora al paciente en la lista de atención domiciliaria y coordina la programación de las visitas según la disponibilidad de personal médico y la urgencia del caso.
Parte de una estrategia más amplia de descongestión hospitalaria
El fortalecimiento de las visitas médicas a domicilio se enmarca en un esfuerzo más amplio del IESS por optimizar sus recursos y reducir la presión sobre sus centros de salud, una estrategia que también ha incluido decisiones financieras de mayor escala, como la venta inmediata de 175 bienes inmuebles para optimizar su liquidez y la posterior subasta de 1.387 bienes inmuebles improductivos para financiar la compra urgente de medicamentos hospitalarios. Esas medidas patrimoniales buscan liberar recursos que, según la institución, se redirigen hacia la atención directa al paciente, incluidos programas como el de visitas domiciliarias.
El IESS también avanza en otros frentes de modernización de su red de atención, como las estaciones de telemedicina instaladas en hospitales de Quito y Cuenca, que buscan reducir los tiempos de espera en consulta externa. La combinación de telemedicina y visitas a domicilio refleja un cambio de enfoque en la atención pública de salud, que empieza a priorizar modelos de atención descentralizada frente al esquema tradicional que concentraba toda la atención dentro de las instalaciones hospitalarias.
Por qué la atención domiciliaria gana terreno en los sistemas de salud
El modelo de atención médica a domicilio no es una particularidad exclusiva del IESS: sistemas de seguridad social de distintos países han ampliado este tipo de programas en la última década, principalmente como respuesta al envejecimiento progresivo de la población y al aumento de enfermedades crónicas que requieren seguimiento continuo, pero no necesariamente hospitalización permanente. Para el sistema de salud, atender a un paciente crónico en su domicilio suele resultar más eficiente que mantenerlo en una cama hospitalaria que podría destinarse a un caso de mayor urgencia, además de reducir el riesgo de que el propio paciente contraiga infecciones asociadas a estancias hospitalarias prolongadas.
Para las familias, contar con visitas médicas a domicilio también representa un alivio económico y logístico considerable: trasladar a un paciente con movilidad reducida hasta un centro de salud implica, en muchos casos, contratar transporte especializado, solicitar permisos laborales para acompañarlo y asumir el desgaste físico que supone el propio traslado. Al eliminar esa barrera, el IESS busca además reducir el ausentismo a controles médicos periódicos, un problema frecuente entre pacientes crónicos que terminan posponiendo consultas necesarias simplemente porque el desplazamiento resulta demasiado complicado, costoso o físicamente agotador para su condición de salud actual.
El programa de visitas médicas a domicilio se enmarca, además, dentro de los estándares que distintos organismos de salud pública recomiendan para la atención integral de pacientes crónicos: combinar el seguimiento clínico regular con un componente social que permita detectar a tiempo señales de deterioro en las condiciones de vida del paciente, como falta de acompañamiento familiar o dificultades para acceder a medicamentos, información que el personal de Trabajo Social puede recoger directamente durante cada visita y que rara vez se detecta en una consulta breve dentro de un centro de salud saturado.
Los afiliados interesados en el servicio, o sus familiares, pueden consultar en el centro de salud que les corresponde según su domicilio si su caso califica para una derivación a visitas médicas domiciliarias, un trámite que debe iniciarse siempre a través del médico tratante correspondiente y no como una solicitud directa del propio paciente ante el área de Trabajo Social del centro de salud.




