✨ EN VIVO ☁️ 24°C Quito, EC
⛽ PRECIOS Extra/Eco: $3.242 Súper: $4.74 Diésel: $3.181
🚗 MOVILIDAD Pico y Placa hoy en Quito restringe a: -
✨ EN VIVO ☁️ 24°C Quito, EC
⛽ PRECIOS Extra/Eco: $3.242 Súper: $4.74 Diésel: $3.181
🚗 MOVILIDAD Pico y Placa hoy en Quito restringe a: -

Neurocirugía de alta complejidad salva la vida de un paciente de 65 años en Manabí

Cirujanos realizando una intervención quirúrgica en quirófano, imagen referencial
6 min de lectura
  • Un paciente de 65 años fue intervenido de urgencia por un hematoma intracraneal en Bahía de Caráquez, Manabí.
  • La cirugía, de aproximadamente 90 minutos, incluyó la remoción temporal de un segmento óseo del cráneo.
  • El procedimiento se realizó en el Hospital General Miguel H. Alcívar, del Ministerio de Salud Pública.
  • El caso confirma la capacidad de neurocirugía de un hospital fuera de las grandes capitales provinciales.

Un paciente identificado como Rafael Farías, de 65 años, fue sometido a una cirugía de alta complejidad en el Hospital General Miguel H. Alcívar, en Bahía de Caráquez, Manabí, después de ser diagnosticado con un traumatismo craneoencefálico tardío que derivó en un hematoma intracraneal. La intervención, calificada por el propio hospital como de alta complejidad, permitió evacuar la acumulación de sangre que comprimía el cerebro del paciente y que, de no tratarse a tiempo, podía comprometer su vida.

¿Quieres recibir noticias de última hora en tu celular? Sigue nuestro canal de WhatsApp y agréganos en Google para no perderte las primicias.

Una técnica quirúrgica para aliviar la presión intracraneal

Según detalló el equipo médico, la técnica empleada consistió en la remoción temporal de un segmento óseo en las regiones frontal y parietal del hemisferio derecho, un procedimiento conocido en neurocirugía como craniectomía descompresiva, que permite acceder directamente al hematoma y aliviar la presión que este ejerce sobre el tejido cerebral. La cirugía tuvo una duración aproximada de 90 minutos y estuvo a cargo del neurocirujano Ernesto Delgado Jurado, con el respaldo de un equipo multidisciplinario del hospital.

Publicidad

Este tipo de intervención se reserva para los casos en los que el sangrado dentro del cráneo genera un riesgo inminente de daño neurológico irreversible. La rapidez con la que se identifica el hematoma y se decide intervenir quirúrgicamente resulta determinante en el pronóstico del paciente, especialmente en personas mayores de 60 años, un grupo etario en el que las complicaciones derivadas de traumatismos craneoencefálicos tienden a ser más severas por la mayor fragilidad de los tejidos y la presencia frecuente de otras condiciones médicas asociadas.

Un hospital con capacidad de resolución de alta complejidad

El gerente del hospital, Nelson Cedeño, destacó la capacidad instalada de la unidad de salud para resolver este tipo de emergencias sin necesidad de trasladar al paciente a otra ciudad: «Contamos con profesionales altamente competentes para abordar procedimientos de alta complejidad», señaló. El Hospital General Miguel H. Alcívar entró en funcionamiento hace pocos años como parte de la renovación de la red hospitalaria pública en la zona costera de Manabí, y desde entonces ha ampliado gradualmente su oferta de especialidades, incluida la neurocirugía, un servicio que históricamente concentraban solo los hospitales de referencia en Portoviejo o Guayaquil.

Que un hospital general de una ciudad intermedia como Bahía de Caráquez pueda resolver una emergencia neuroquirúrgica de este tipo reduce los tiempos de traslado en casos donde cada hora cuenta, un factor clínico crítico cuando existe sangrado activo dentro del cráneo. Los protocolos de manejo de traumatismo craneoencefálico recomiendan que la evacuación quirúrgica de un hematoma con efecto de masa se realice lo antes posible tras el diagnóstico por imagen, ya que la demora incrementa el riesgo de secuelas neurológicas permanentes o de muerte.

Recuperación y seguimiento del paciente

Tras la cirugía, el protocolo habitual para este tipo de procedimientos contempla un periodo de observación en una unidad de cuidados intensivos, donde el equipo médico monitorea la presión intracraneal, el estado de conciencia y la respuesta neurológica del paciente en las horas y días posteriores a la intervención. La recuperación de una craniectomía descompresiva suele ser gradual y, en muchos casos, incluye una segunda cirugía posterior para reponer el segmento óseo removido, una vez que la inflamación cerebral inicial ha cedido.

El caso de Bahía de Caráquez se suma a otros ejemplos recientes de innovación y capacidad instalada en el sistema de salud pública ecuatoriano, como el implante cerebral que permite decodificar habla y gestos en personas con parálisis, que evidencia el avance de la neurotecnología aplicada a la práctica clínica. Al mismo tiempo, persisten retos estructurales para la red pública: un análisis reciente advirtió que el gasto en salud sigue empujando a miles de familias ecuatorianas hacia la pobreza por el desabastecimiento de medicinas, lo que subraya la importancia de fortalecer hospitales generales capaces de resolver emergencias de alta complejidad sin que el paciente deba asumir costos de traslado o atención privada.

El Ministerio de Salud Pública no detalló el estado clínico actual del paciente más allá de confirmar que la cirugía fue exitosa, pero el caso fue presentado por la administración del hospital como evidencia de que la inversión en infraestructura y personal especializado en la costa manabita ya está permitiendo resolver emergencias que antes exigían un traslado a otra provincia.

Un modelo que se replica en otras provincias

El caso de Bahía de Caráquez ocurre en un momento en el que el Ministerio de Salud Pública impulsa la ampliación de infraestructura hospitalaria en distintas zonas del país, con obras como la adjudicación de un nuevo hospital básico en Cayambe, Pichincha, que busca replicar en la sierra el mismo objetivo que ya se persigue en la costa manabita: acercar servicios médicos especializados a poblaciones que históricamente debían trasladarse a las grandes ciudades para acceder a ellos. Esa política de descentralización hospitalaria enfrenta, sin embargo, el desafío permanente de sostener tanto el equipamiento como el personal especializado necesario para operar servicios de alta complejidad de forma continua, no solo en casos puntuales que llegan a conocerse públicamente.

Los especialistas en neurotrauma coinciden en que la clave para reducir la mortalidad y las secuelas por hematomas intracraneales no está únicamente en la disponibilidad de un neurocirujano, sino en toda la cadena de atención: un diagnóstico rápido por tomografía, una decisión quirúrgica oportuna y una unidad de cuidados intensivos capaz de sostener al paciente durante la fase crítica posterior a la cirugía. El hospital de Bahía de Caráquez confirmó contar con esas tres condiciones en el caso de Rafael Farías, lo que en la práctica evitó un traslado que, en un cuadro de sangrado activo, pudo haber costado tiempo determinante para su supervivencia.

Temas relacionados:

ÚLTIMAS NOTICIAS

Compartir
¡Enlace copiado al portapapeles!
Scroll to Top
Visita nuestra Red de Medios Aliados: Ecuador Noticias 360  |  Mundo Tuerca