- El VAR solo interviene en cuatro categorías: gol, penalti, roja e identidad equivocada.
- Los sistemas de tracking óptico (EPTS) registran posición y velocidad de cada jugador mediante GPS.
- La inteligencia artificial clasifica jugadas y estima probabilidades, pero depende del entrenamiento de sus modelos.
- «El VAR recomienda; solo el árbitro inicia la revisión y decide», precisa la FIFA.
El fútbol de 2026 se apoya en una cadena de tecnologías que procesan datos en tiempo real durante cada partido, desde el VAR hasta sistemas de tracking óptico e inteligencia artificial, aunque el peso de la decisión final sigue recayendo en el criterio humano del árbitro. Entender cómo viaja cada dato dentro de un encuentro ayuda a dimensionar tanto el potencial como los límites reales de estas herramientas, cada vez más presentes en la transmisión y el análisis de cada jugada.
Cómo funciona el VAR en la práctica
El sistema de Video Assistant Referee opera mediante una cadena de pasos: primero la captura de imágenes por cámara, luego la sincronización de fotogramas entre distintos ángulos, después la revisión por parte del equipo arbitral en la sala VAR, y finalmente la decisión humana sobre el campo. La FIFA ha identificado limitaciones técnicas concretas que afectan la precisión del sistema, entre ellas «el ángulo de cámara, la oclusión, la topografía del campo y el seguimiento de partes corporales», factores que explican por qué determinadas jugadas resultan más difíciles de revisar que otras, incluso con la tecnología disponible.
Un sistema que recomienda, no decide
Un punto que la propia FIFA subraya con insistencia es que el VAR no reemplaza la autoridad del árbitro: el sistema solo interviene en cuatro categorías específicas de jugadas —gol, penalti, tarjeta roja directa e identidad equivocada del jugador sancionado— y su función se limita a señalar una posible incidencia. «El VAR recomienda; solo el árbitro inicia la revisión y decide», precisa el organismo, una distinción que busca evitar la percepción de que la tecnología sustituye el criterio arbitral en el terreno de juego.
Tracking óptico: coordenadas que requieren interpretación
Paralelamente al VAR, los estadios modernos incorporan sistemas de Electronic Performance Tracking Systems (EPTS), que registran la posición y velocidad de cada jugador mediante tecnología GPS o de posicionamiento local dentro del recinto. Esos datos crudos se transforman en coordenadas que, sin embargo, requieren validación e interpretación humana posterior para convertirse en información táctica útil, ya sea para el cuerpo técnico durante el partido o para el análisis posterior de rendimiento.
Los límites de la inteligencia artificial deportiva
Los modelos de inteligencia artificial aplicados al fútbol clasifican secuencias de juego y estiman probabilidades de distintos eventos, pero su precisión depende directamente del conjunto de datos con el que fueron entrenados y de cómo se definieron previamente los eventos que buscan identificar. Los especialistas consultados en la industria coinciden en que auditar correctamente una predicción de IA requiere de tres elementos: un objetivo claro, datos de calidad y una prueba externa que valide el resultado. «Seguir esa ruta evita atribuir a la IA lo que decidió un árbitro o presentar una probabilidad como un resultado futuro», una distinción que cobra especial relevancia cuando los medios y las casas de apuestas comunican estos datos al público general.
El costo de implementar estas tecnologías
Detrás de cada revisión de VAR o cada dato de tracking que aparece en una transmisión televisiva hay una infraestructura considerable: cámaras de alta velocidad distribuidas estratégicamente en el estadio, servidores capaces de procesar video en tiempo real y personal especializado capacitado específicamente para operar estos sistemas durante el partido. Ese costo de implementación explica por qué estas tecnologías siguen concentradas principalmente en las ligas y competiciones con mayor capacidad económica, mientras que campeonatos de menor presupuesto, incluidos varios de la región sudamericana, avanzan de forma más gradual hacia una adopción completa del VAR y los sistemas de tracking óptico.
La adopción de estas tecnologías no ha estado exenta de debate dentro del propio ecosistema futbolístico, donde algunos sectores cuestionan si el VAR ha logrado realmente su objetivo de reducir errores arbitrales o si, por el contrario, ha introducido nuevas formas de controversia. Esa discusión se enmarca dentro de un fenómeno más amplio en el que la inteligencia artificial redefine la manera en que se vive el fútbol, tanto dentro del campo de juego como en la experiencia de los aficionados que consumen contenido y análisis deportivo a través de plataformas digitales. La precisión arbitral, de hecho, sigue siendo tema de conversación de cara a las grandes citas del calendario: la designación de Slavko Vincic como árbitro de la final del Mundial 2026 reavivó el debate sobre cuánto pesa realmente la tecnología frente al criterio del silbante en los partidos de mayor exigencia.



