- La Unesco lanzó la iniciativa «Culture x El Niño» para proteger el patrimonio cultural de Ecuador, Perú y Timor Oriental.
- En Ecuador, el programa se enfoca en el patrimonio inmaterial de las provincias de Manabí y Esmeraldas.
- En Perú, la intervención cubre sitios arqueológicos de la costa norte, dañados en los episodios de 1997 y 2017.
- El Fondo de Emergencia para el Patrimonio (HEF) financia la etapa inicial de la campaña.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) presentó la iniciativa «Culture x El Niño», un programa dirigido a preparar el patrimonio cultural y natural de tres países frente a los riesgos del fenómeno climático: Ecuador, Perú y Timor Oriental. La campaña busca reforzar capacidades institucionales y comunitarias mediante prevención, capacitación y gestión de riesgos antes de que se intensifiquen los impactos previstos para los próximos meses.
Manabí y Esmeraldas, el foco en Ecuador
En Ecuador, el programa se concentra en el patrimonio cultural inmaterial de las provincias de Manabí y Esmeraldas, donde la oficina de la Unesco en Quito identificará prácticas y tradiciones vulnerables ante las lluvias: festividades, artesanías y conocimientos ancestrales de comunidades costeras. La entidad elaborará herramientas localizadas que combinan inventarios patrimoniales, análisis de riesgos y saberes comunitarios, y capacitará a especialistas del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) y a autoridades municipales de ambas provincias.
La medida llega mientras persisten brechas de preparación técnica en el litoral ecuatoriano: solo cinco de los 22 cantones de Manabí cuentan hoy con un plan técnico frente a las lluvias que el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) prevé que se intensifiquen desde noviembre.
Perú: lecciones de 1997 y 2017
En Perú, la intervención de la Unesco cubre la costa norte mediante la formación de especialistas en gestión de riesgos para sitios arqueológicos. La organización adaptará herramientas de protección específicas a través de talleres en las regiones de Piura, Lambayeque y La Libertad, zonas que sufrieron daños significativos en los episodios de El Niño de 1997 y 2017, cuando lluvias torrenciales afectaron estructuras arqueológicas milenarias de la costa norte peruana.
Ambos países integran además ejercicios binacionales de respuesta ante emergencias climáticas: Perú, Estados Unidos y Chile realizaron un simulacro naval de rescate ante la llegada de El Niño la semana pasada, en un ejercicio centrado en la evacuación de poblaciones costeras.
Timor Oriental: sequías y casas sagradas inflamables
En Timor Oriental, la campaña aborda un riesgo distinto: sequías e incendios forestales que amenazan las Uma Lulik, casas sagradas tradicionales construidas con materiales altamente inflamables y consideradas patrimonio vivo de las comunidades timorenses. La Unesco trabajará con autoridades locales en protocolos de prevención de incendios adaptados a estas estructuras, que combinan función religiosa y arquitectura vernácula.
Financiamiento y alcance de la iniciativa
El Fondo de Emergencia para el Patrimonio (HEF) de la Unesco proporciona la financiación inicial de la campaña, que además incluye herramientas de preparación para museos, bibliotecas, archivos y comunidades, con listas de verificación diseñadas para evaluar el nivel de preparación institucional frente a desastres climáticos. La organización con sede en París detalla el marco de trabajo en su portal institucional, donde documenta sus programas de protección patrimonial ante emergencias.
El fenómeno de El Niño, generado por el calentamiento anómalo del océano Pacífico, es monitoreado a escala global por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), cuyos pronósticos estacionales sirven de base técnica a programas como el que ahora despliega la Unesco en los tres países prioritarios.
Un patrimonio que compite con la urgencia humanitaria
Especialistas en gestión de riesgos advierten que el patrimonio cultural suele quedar relegado frente a la atención humanitaria inmediata cuando ocurre un desastre climático, pese a que su pérdida es irreversible. La estrategia de la Unesco busca precisamente anticiparse a ese dilema, documentando y capacitando antes de que las lluvias o los incendios lleguen, en lugar de reaccionar únicamente después del daño.
Antecedente: catástrofes patrimoniales previas
La preocupación de la Unesco por el patrimonio cultural frente a desastres climáticos no es nueva. La organización ya había documentado daños severos en sitios históricos afectados por fenómenos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta, desde inundaciones que dañaron archivos históricos en Europa central hasta incendios que consumieron colecciones completas en bibliotecas de América Latina. Esa experiencia acumulada es la que ahora se traduce en un programa preventivo, en lugar de esperar a que ocurra el desastre para intervenir con fondos de emergencia.
Para Ecuador, la iniciativa llega en un momento en que las autoridades locales todavía negocian presupuestos limitados para infraestructura de prevención frente a El Niño, lo que convierte al financiamiento internacional en un complemento relevante para proteger manifestaciones culturales que, de perderse, no tienen forma de restaurarse.




