- La plaga de Ralstonia solanacearum afecta predios en el corazón bananero del país.
- Productores en Babahoyo, Quevedo y Vinces erradican decenas de hectáreas productivas.
- Agrocalidad exige estrictos protocolos de desinfección y cuarentena en el cultivo.
- El sector bananero advierte riesgos económicos severos para el empleo agrícola rural.
La provincia de Los Ríos, núcleo medular de la producción bananera de Ecuador con más de 65.000 hectáreas sembradas que concentran el 33,5% de la superficie nacional del cultivo, atraviesa una severa emergencia fitosanitaria por la rápida propagación del Moko. La enfermedad, provocada por la bacteria Ralstonia solanacearum Raza 2, ha colonizado predios completos en cantones estratégicos como Babahoyo, Quevedo, Ventanas y Vinces, forzando a los agricultores a erradicar plantaciones completas de musáceas.
Los reportes de las asociaciones agropecuarias de la cuenca del río Guayas advierten que la patología marchita los hacecillos vasculares de la planta, pudre el pseudotallo y necrosa la pulpa del fruto, inutilizándolo para la comercialización nacional y los mercados de exportación en Europa y Estados Unidos. De acuerdo con los monitoreos de Agrocalidad, las inundaciones y el traslado de maquinaria contaminada durante los temporales climáticos aceleraron la dispersión del patógeno bacteriano en el suelo agrícola.
Protocolos de erradicación y cerco epidemiológico
Frente a la agresividad de la bacteria, la autoridad fitosanitaria implementó resoluciones de emergencia que obligan al encierro perimetral con zanjas y cercas plásticas de los focos infectados, la deshoja e inyección de herbicidas sistémicos en las plantas enfermas y el entierro sanitario con cal viva. Sin embargo, pequeños y medianos productores denuncian que los costos de erradicación superan los 2.500 dólares por hectárea, una inversión inalcanzable para agricultores que no disponen de crédito subsidiado.
Técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) han recorrido haciendas en Babahoyo y Valencia para capacitar a los jornaleros en la desinfección de herramientas de corte con amonio cuaternario al 20% y evitar el ingreso de calzado sin pediluvios sanitarios. Expertos agrónomos señalan que una vez que el Moko coloniza una parcela, el suelo no puede sembrarse nuevamente con banano o plátano por un periodo mínimo de entre dos y cuatro años.
La sostenibilidad del sector productivo es decisiva para las cuentas nacionales y el empleo, al igual que los debates en torno a las rentas del estado como se evidenció cuando el campo Sacha elevó su producción petrolera en la Amazonía en medio de planes de desarrollo energético.
Impacto laboral y demandas de emergencia económica
El gremio de exportadores y productores independientes estima que el avance de la plaga amenaza la estabilidad laboral directa de más de 15.000 trabajadores agrícolas en Los Ríos, donde las cuadrillas de cosecha y empacadoras han reducido jornadas ante la caída de racimos aptos. Dirigentes rurales exigen al Gobierno Nacional declarar la emergencia agrícola en la provincia y destinar fondos no reembolsables para indemnizar a pequeños agricultores que sacrificaron sus huertos para proteger los predios vecinos.
De no frenarse la dispersión en los valles aluviales de la cuenca baja, el impacto económico podría trasladarse a las provincias limítrofes de Guayas y El Oro, restando competitividad a una fruta que genera más de 3.500 millones de dólares anuales en divisas para la economía dolarizada de la nación.
Supervisión internacional y alertas de bioseguridad
Organismos internacionales como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) han desplegado misiones técnicas de diagnóstico rápido en Ecuador para evaluar la interacción entre el Moko y otras plagas destructivas como el Fusarium Raza 4 Tropical. Los investigadores recalcan que la falta de barreras de bioseguridad en caminos de servidumbre agrícola propaga las bacterias en neumáticos de tractores y camiones de carga pesada.
La articulación entre el sector privado y las instituciones estatales resulta urgente para financiar créditos de reconversión productiva hacia cultivos de ciclo corto en parcelas cuarentenadas, evitando el éxodo campesino y la quiebra definitiva de las familias productoras en el agro fluminense.
Medidas de investigación genética y biocontrol
Científicos del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap) y facultades de agronomía de universidades del litoral trabajan en parcelas experimentales para identificar biovares de antagonistas bacterianos y microorganismos benéficos del suelo que puedan neutralizar la Ralstonia solanacearum. Los investigadores enfatizan que la erradicación biológica requiere combinar prácticas sanitarias mecánicas con el desarrollo de clones de musáceas con mayor resistencia genética a marchiteces vasculares, asegurando la competitividad futura del banano ecuatoriano.




