- Estudiantes y padres de familia reportan acoso de pandillas y ofertas de droga en los exteriores de colegios de Quito.
- Los riesgos se concentran a la hora de salida, alrededor de la 13:00.
- Padres organizaron brigadas propias para acompañar a los estudiantes ante la presencia policial irregular.
- El Ministerio de Educación mantiene activo el Plan Escudo de prevención de violencia en entornos educativos.
Estudiantes y padres de familia de varios colegios de Quito denuncian que la salida de clases, alrededor de la 13:00, se ha convertido en el momento de mayor riesgo por la presencia de pandillas, intentos de reclutamiento y venta de droga en los exteriores de los planteles. El patrón se repite con distinta intensidad en varios sectores de la ciudad, según relatos recogidos directamente de la comunidad educativa.
Varios estudiantes contaron que grupos de jóvenes los han abordado con presión para vender droga dentro del colegio o en la calle, en episodios que describen como amenazantes. En el sur de Quito, además, padres y estudiantes reportan robos protagonizados por motociclistas que aprovechan la aglomeración de la salida para actuar contra escolares desprevenidos.
Padres organizan brigadas ante la irregularidad policial
Ante lo que califican como una presencia policial inconsistente en los horarios de mayor riesgo, grupos de padres de familia han organizado brigadas propias para vigilar los exteriores de los planteles y acompañar a los estudiantes en el ingreso y la salida. Uno de los participantes explicó que el objetivo de estas brigadas es «ayudar a controlar el tránsito estudiantil y evitar que se conviertan en víctimas de hechos delictivos».
La iniciativa ciudadana surge en un contexto en el que el microtráfico en Quito ya mostraba una tendencia al alza entre menores de edad, y en el que el propio Municipio ha reforzado controles de seguridad en la ciudad a través del Plan Quito, que en su primer mes dejó cerca de 900 detenidos.
Qué prevé el Plan Escudo del Ministerio de Educación
Frente a estos hechos, el Ministerio de Educación mantiene vigente el Plan Escudo, una estrategia que incorpora mecanismos de prevención y protección frente a riesgos de violencia y crimen organizado en el entorno educativo, con protocolos para la intervención policial y medidas para impedir la infiltración de estructuras delictivas entre los estudiantes.
La coordinación entre distritos educativos y la Policía Nacional es, según el propio plan, la vía prevista para sostener una presencia constante en los alrededores de los colegios más expuestos. Sin embargo, el testimonio de padres y estudiantes en Quito sugiere que esa presencia todavía no llega con la regularidad necesaria para desactivar el riesgo en las horas críticas de entrada y salida.
Un problema que ya golpeaba las cifras de detenciones en menores
El fenómeno no es nuevo para las autoridades locales. Reportes previos de Panorama Ecuador ya documentaban que el microtráfico en Quito venía escalando con más menores de edad implicados, tanto como víctimas de reclutamiento forzado como, en algunos casos, como distribuidores de bajo nivel dentro de sus propios círculos escolares. Esa tendencia coincide con lo que ahora describen los padres organizados en brigadas: el problema no se limita a la venta de sustancias, sino que incluye presión directa de estructuras de pandillas para captar estudiantes.
Los propios padres remarcan que la falta de un patrullaje fijo en los horarios de salida —y no solo de entrada— deja una ventana de riesgo diaria que las brigadas comunitarias intentan cubrir de forma voluntaria, sin capacitación policial ni respaldo institucional formal. Piden que ese acompañamiento ciudadano se convierta en una coordinación permanente con la Policía Nacional y con las autoridades distritales de Educación, en lugar de depender de operativos puntuales o de la iniciativa aislada de cada plantel.




