- Lukas, un bichón maltés de 6 años, murió el 20 de agosto de 2026 durante una sesión de peluquería en una veterinaria del norte de Quito.
- La Unidad de Bienestar Animal (UBA) realizó una inspección técnica el 24 de agosto, cuatro días después del hecho.
- El expediente pasó a la Agencia Metropolitana de Control (AMC) para un proceso administrativo sancionador, todavía sin resolución al 17 de septiembre.
- El local no contaba con cámaras de seguridad en el área de peluquería, lo que complica establecer qué ocurrió minuto a minuto.
Casi un mes después de la muerte de Lukas, un bichón maltés de seis años, la investigación administrativa sobre lo ocurrido en una veterinaria del norte de Quito continúa abierta y sin una resolución formal, según el estado del expediente reportado el 17 de septiembre de 2026.
Una sesión de peluquería que terminó en tragedia
Lukas murió el 20 de agosto de 2026 mientras recibía un servicio de peluquería en el establecimiento veterinario. Su tutora, identificada como Ana Belén, relató que al recibir al animal observó sangre alrededor del hocico y una coloración morada en el cuello y la lengua, signos que le generaron sospechas sobre las circunstancias reales de la muerte.
La versión entregada por el personal de la veterinaria sostiene que el perro fue colocado con bozal después de mostrarse agresivo durante el procedimiento y que, según su reconstrucción, «se habría desesperado y posteriormente habría sufrido un supuesto paro cardíaco». Ana Belén cuestionó públicamente esa explicación y pidió que la Agencia Metropolitana de Control investigara a fondo lo sucedido.
Sin cámaras en el área donde murió el animal
Uno de los hallazgos más relevantes de la inspección técnica realizada por la Unidad de Bienestar Animal (UBA) el 24 de agosto fue la ausencia de cámaras de seguridad en la zona de peluquería del establecimiento. Esa falencia impide reconstruir con precisión los minutos previos a la muerte de Lukas y deja la investigación dependiente casi exclusivamente de los testimonios del personal y de un eventual peritaje veterinario.
Tras la inspección, el caso se trasladó a la Agencia Metropolitana de Control para iniciar un procedimiento administrativo sancionador (PAS), la vía que usa el Municipio de Quito para determinar responsabilidades en casos de presunto maltrato o mala praxis en el manejo de animales de compañía.
Un proceso que se extiende sin plazos claros
Al 17 de septiembre, casi cuatro semanas después de abierto el expediente en la AMC, no existía una resolución sobre responsabilidades ni sanciones. La institución no ha fijado públicamente un plazo estimado de cierre, lo que ha generado impaciencia en la tutora del animal y en organizaciones de bienestar animal que siguen el caso.
La ciudadanía puede reportar presuntos casos de maltrato animal en Quito a través del formulario en línea de la Agencia Metropolitana de Control, el mismo mecanismo que permitió activar la inspección en el caso de Lukas.
No es un hecho aislado en la ciudad
El caso de Lukas se suma a otros episodios de presunto maltrato animal que la AMC ha investigado en Quito en los últimos años, entre ellos sanciones previas por maltrato y encierro de mascotas en distintos sectores de la capital. Colectivos de defensa animal insisten en que los establecimientos que prestan servicios de peluquería y guardería para mascotas deberían tener cámaras de seguridad obligatorias, una exigencia que hasta ahora no está contemplada en la normativa municipal vigente.
Mientras la AMC no emita una resolución, el caso de Lukas permanece como un ejemplo de las dificultades que enfrentan los tutores de mascotas para obtener respuestas rápidas de la administración pública ante la muerte de un animal en un establecimiento comercial, un problema que ya se había evidenciado en otros episodios recientes, como el rescate de cachorros vendidos ilegalmente en Quito.




