- Marinas de Perú, Estados Unidos y Chile ejecutaron un simulacro de rescate en Ancón, al norte de Lima.
- Cerca de 300 efectivos recrearon un escenario de edificaciones colapsadas y personas atrapadas por un aluvión.
- El ejercicio forma parte del simulacro multinacional Unitas, con 5.700 participantes de 24 países.
- Perú prevé que El Niño alcance una magnitud histórica en las próximas semanas.
Las marinas de guerra de Perú, Estados Unidos y Chile ejecutaron el miércoles 16 de septiembre de 2026 un simulacro conjunto de rescate en el distrito costero de Ancón, al norte de Lima, para medir su capacidad de respuesta ante los desastres que podría dejar el fenómeno de El Niño en las próximas semanas.
Un escenario diseñado para replicar un desastre real
El ejercicio recreó un escenario de estructuras colapsadas, con personas atrapadas entre los escombros y un río que los equipos de rescate debían atravesar con cuerdas para llegar hasta los afectados. Participaron el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y la Dirección de Redes Integradas de Salud de Lima Norte, además de las fuerzas navales de los tres países.
Los equipos desplegaron el buque Paita, botes de asalto y helicópteros para simular la evacuación de heridos desde la zona del desastre hasta puestos médicos improvisados en la playa Miramar. En total participaron cerca de 300 militares de las tres naciones, coordinados bajo un mismo protocolo de emergencia.
Parte de un ejercicio naval mucho mayor
El simulacro de Ancón se desarrolló dentro del Ejercicio Multinacional Unitas, que este año reúne a 5.700 participantes de 24 países, con 26 buques, dos submarinos y 21 aeronaves desplegados en la región. Unitas es uno de los mayores ejercicios navales multinacionales del hemisferio occidental y busca estandarizar protocolos de respuesta entre las armadas participantes.
Las autoridades peruanas explicaron que el objetivo del simulacro no fue solo poner a prueba el equipamiento, sino, sobre todo, la coordinación entre las unidades participantes de distintos países, un factor que suele fallar en emergencias reales cuando intervienen varios gobiernos a la vez.
Una alerta que ya se siente en la región
El fenómeno de El Niño ya presiona a los países del Pacífico sur. Según cálculos citados por Indeci, se espera que la anomalía climática alcance una magnitud histórica a partir de las próximas semanas, con lluvias intensas capaces de desbordar quebradas y ríos en la costa peruana. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) monitorea la evolución del fenómeno a través de su Índice Oceánico El Niño, que sirve de referencia técnica a los servicios meteorológicos de la región.
En Ecuador, el Guayas concentra el mayor riesgo del país ante las lluvias de El Niño según las últimas proyecciones del Inamhi, mientras que en Centroamérica el fenómeno ya agrava una sequía que amenaza con hambre a 16 millones de personas. Perú, por su parte, prevé calor extraordinario hasta enero de 2027, un escenario que combina extremos de temperatura con el riesgo de inundaciones súbitas en la costa.
Cooperación militar más allá del clima
El ejercicio conjunto también refuerza vínculos de cooperación regional que exceden lo climático. El Instituto Nacional de Defensa Civil de Perú coordina sus protocolos de emergencia bajo el marco del sistema nacional de gestión del riesgo de desastres, al que se puede acceder a través del portal oficial Indeci, mientras que la Marina de Guerra del Perú mantiene programas permanentes de entrenamiento conjunto con fuerzas extranjeras a través de su sitio institucional Marina de Guerra del Perú.
Para los tres países, el simulacro de Ancón funciona como un ensayo general: si El Niño golpea con la fuerza que anticipan los modelos climáticos, las mismas unidades que participaron el miércoles serán las primeras en desplegarse en una emergencia real.
Por qué Ecuador observa de cerca este ejercicio
Ecuador comparte la misma franja costera afectada por El Niño y suele recibir el fenómeno con pocas semanas de diferencia respecto a Perú, debido a la corriente cálida que se desplaza de sur a norte por el Pacífico oriental. Las inundaciones de 1997-1998 y de 2023 dejaron en el país miles de damnificados y daños viales en la costa, un antecedente que las autoridades citan cada vez que se anuncia un nuevo ciclo del fenómeno.
Por eso, ejercicios como el de Ancón sirven también de referencia técnica para Ecuador: la Marina y los organismos de gestión de riesgos suelen replicar protocolos similares —evacuación de heridos, apertura de corredores humanitarios y coordinación entre instituciones— cuando el país activa sus propios simulacros ante temporadas de lluvias intensas. La diferencia principal está en la escala: mientras Unitas moviliza miles de efectivos con apoyo de buques y aeronaves de varios países, los ejercicios ecuatorianos dependen en su mayoría de recursos locales y de la colaboración puntual de cuerpos de bomberos y policía.
El antecedente de Ancón, de cualquier forma, deja una lección concreta: la velocidad de respuesta ante un desastre depende menos del número de efectivos disponibles que de la coordinación previa entre las instituciones que deben actuar juntas cuando la emergencia ya está en curso.




