- Entre 35.600 y 101.280 trabajadores norcoreanos permanecen en el extranjero, según un reporte multilateral.
- China alberga entre 20.000 y 70.000; Rusia, entre 15.000 y 30.000.
- Esos trabajadores generaron entre USD 450 y 800 millones en 2025 para el régimen.
- El régimen confisca entre 80% y 90% de los salarios percibidos en el exterior.
Un reporte del Equipo Multilateral de Supervisión de Sanciones (MSMT), integrado por Alemania, Australia, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Países Bajos y Reino Unido, denunció que miles de trabajadores norcoreanos permanecen desplegados en el extranjero, principalmente en China y Rusia, generando ingresos que financian directamente los programas de armas nucleares y misiles balísticos del régimen de Kim Jong-un.
Decenas de miles de trabajadores fuera del país
Según el reporte, entre 35.600 y 101.280 trabajadores norcoreanos permanecían en el extranjero al momento del análisis, con China concentrando la mayor parte, entre 20.000 y 70.000 personas, mientras que Rusia albergaba entre 15.000 y 30.000 trabajadores hacia finales de 2025. El MSMT advirtió que «se sospecha que al menos 17 países siguen acogiendo a trabajadores», una cifra que confirma que el fenómeno se extiende más allá de los dos socios tradicionales de Pyongyang, pese a las sanciones internacionales vigentes.
Hasta USD 800 millones para financiar armas
El dinero generado por estos trabajadores no es un ingreso marginal para la economía norcoreana: el reporte estima que esa mano de obra en el exterior generó entre USD 450 y 800 millones en 2025, recursos que, según el organismo, se destinan directamente a «financiar los programas ilegales de armas nucleares y de misiles balísticos» del régimen. De ese monto total generado por cada trabajador, el Estado norcoreano confisca entre el 80% y el 90% de los salarios, dejando a los propios trabajadores con una fracción mínima de lo que efectivamente producen en el extranjero.
Una resolución de la ONU incumplida desde 2019
La presencia de estos trabajadores en el extranjero constituye una violación directa de la Resolución 2397 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en 2017, que ordenaba la repatriación de todos los trabajadores norcoreanos en un plazo de 24 meses, vencido desde 2019. El hecho de que, siete años después del plazo original, el fenómeno no solo persista sino que involucre a decenas de miles de personas confirma las limitaciones prácticas del régimen de sanciones internacionales para modificar el comportamiento de países como China y Rusia, ambos con relaciones estratégicas estrechas con Pyongyang.
Un desafío persistente para el régimen de sanciones
El reporte del MSMT confirma, una vez más, los límites prácticos del régimen de sanciones que la comunidad internacional impuso a Corea del Norte a raíz de su programa nuclear: aunque las resoluciones del Consejo de Seguridad prohíben expresamente el empleo de trabajadores norcoreanos en el extranjero, la aplicación efectiva de esa prohibición depende en última instancia de la voluntad política de los países receptores, muchos de los cuales mantienen relaciones económicas y estratégicas que priman sobre el cumplimiento estricto de las sanciones. China y Rusia, los dos principales destinos identificados en el informe, son también los dos países con mayor capacidad de veto dentro del propio Consejo de Seguridad, una circunstancia que complica cualquier mecanismo de presión adicional por esa vía institucional, ya que cualquier resolución más estricta requeriría precisamente la aprobación de los países que el propio informe señala como principales anfitriones de estos trabajadores norcoreanos en el extranjero, según confirma el propio reporte del MSMT.
de estrecha cooperación entre los tres países señalados en el reporte, cuyos líderes han mostrado un alineamiento cada vez más visible en foros internacionales. Esa cercanía diplomática se produce mientras persisten otras denuncias sobre el uso de ciudadanos de terceros países en el conflicto ruso-ucraniano, como quedó en evidencia con la red que engaña a latinoamericanos para combatir en las filas rusas, un fenómeno que revela cómo distintas redes de reclutamiento y explotación laboral convergen alrededor del esfuerzo bélico y militar de Moscú. La tensión militar de Pyongyang, por su parte, sigue activa en su propio frente regional: Corea del Norte ya había amenazado con una respuesta militar ante maniobras conjuntas de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, en un contexto donde los ingresos generados por sus trabajadores en el exterior refuerzan directamente esa capacidad de confrontación.




