- El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró que la Revolución cubana ha fracasado.
- Washington condicionó cualquier flexibilización económica a la apertura democrática en la isla.
- Rubio afirmó que la Casa Blanca está dispuesta a colaborar si se liberan presos políticos.
- La isla caribeña enfrenta su peor crisis energética y desabastecimiento de alimentos en décadas.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, emitió este 23 de septiembre de 2026 una tajante advertencia al régimen de La Habana, asegurando que la situación económica y social en Cuba continuará deteriorándose irremediablemente a menos que sus autoridades implementen cambios políticos y estructurales profundos. En una comparecencia de prensa en Washington, el jefe de la diplomacia norteamericana calificó el modelo socialista vigente desde 1959 como un proyecto histórico absolutamente agotado que ha sumido a la población en la miseria.
“La llamada Revolución cubana ha fracasado durante más de seis décadas y ya no tiene respuestas que ofrecer a sus ciudadanos. Las cosas no van a mejorar por arte de magia ni mediante concesiones unilaterales; solo habrá una recuperación real si dan pasos sustanciales hacia la libertad política, el respeto a los derechos humanos y la apertura económica”, aseveró Rubio ante corresponsales diplomáticos, de acuerdo con los comunicados oficiales del Departamento de Estado de EE. UU..
Condiciones de Washington para un diálogo bilateral
El titular del Departamento de Estado enfatizó que la administración estadounidense no contempla relajar las sanciones comerciales ni financieras mientras el gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel mantenga a cientos de presos políticos tras las rejas y criminalice la disidencia pacífica. No obstante, Rubio matizó que Washington mantiene una postura de apertura hacia la cooperación humanitaria directa con la sociedad civil cubana y el sector privado emergente de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) que operen con independencia real del aparato militar estatal.
La postura estadounidense se produce en momentos en que la Organización de los Estados Americanos (OEA) y diversas organizaciones humanitarias han alertado sobre la severa crisis energética que paraliza la isla, marcada por apagones de más de 18 horas diarias en varias provincias y una inflación galopante. Según reportes de Reuters, la falta de divisas ha colapsado la importación de combustibles y medicamentos básicos, impulsando un éxodo migratorio sin precedentes hacia Norteamérica.
Geopolítica hemisférica y defensa de libertades públicas
Las declaraciones de Rubio consolidan el viraje hacia una política de presión máxima combinada con demandas explícitas de transición democrática en el Caribe. En el panorama regional, las deliberaciones sobre soberanía popular y los pronunciamientos de organismos multilaterales sobre libertades civiles encuentran amplia resonancia en la opinión pública andina, como se constata en las coberturas sobre la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional en foros mundiales.
Mientras las autoridades de La Habana acusan a Washington de mantener una política de asfixia financiera para forzar un cambio de régimen, la oposición interna y los colectivos de exiliados han respaldado el mensaje del secretario de Estado. Analistas internacionales anticipan que la política exterior estadounidense endurecerá la fiscalización sobre las transacciones del conglomerado militar Gaesa, cerrando las vías de financiamiento opacas del gobierno cubano.
La crisis socioeconómica en el archipiélago cubano ha alcanzado niveles críticos debido al colapso de la generación termoeléctrica y la pérdida de subsidios petroleros internacionales. Organismos de derechos humanos documentan que las protestas populares espontáneas en diversas ciudades del interior de la isla han sido respondidas con detenciones arbitrarias, lo que intensifica la presión política en el Congreso de los Estados Unidos para mantener un régimen estricto de fiscalización sobre el financiamiento exterior del gobierno cubano.
Entretanto, representantes de la comunidad internacional abogan por soluciones pacíficas que prioricen el alivio del sufrimiento cotidiano de los ciudadanos de a pie. Expertos en relaciones hemisféricas coinciden en que la transición hacia un modelo pluralista y productivo requerirá consensos internos genuinos y garantías jurídicas para que las inversiones de la diáspora impulsen la reconstrucción del tejido económico nacional.




