- El Departamento de Estado aprobó la venta de 48 aviones F-35 a Arabia Saudita por USD 24.300 millones.
- El anuncio se hizo el 17 de septiembre de 2026 e incluye motores, equipo criptográfico y paquetes de entrenamiento.
- Israel expresó preocupación por perder su exclusividad regional sobre este caza de quinta generación.
- El acuerdo todavía debe superar un proceso de revisión en el Congreso antes de concretarse.
El Departamento de Estado de Estados Unidos notificó al Congreso este jueves 17 de septiembre la aprobación de una venta militar de 48 cazas F-35 Lightning II a Arabia Saudita, valorada en USD 24.300 millones. La operación, si se concreta, convertiría al reino saudí en el primer país árabe con acceso al avión de combate más avanzado del arsenal estadounidense.
Un paquete que va más allá de los aviones
La propuesta, según el comunicado oficial del Departamento de Estado, contempla también 49 motores Pratt & Whitney F135-PW-100, equipo de guerra electrónica, sistemas criptográficos y programas de entrenamiento y logística para los pilotos y técnicos sauditas. Washington sostiene que la venta reforzará la interoperabilidad entre ambas fuerzas armadas y respaldará «los objetivos de política exterior y seguridad nacional» de Estados Unidos en el golfo Pérsico.
La agencia Bloomberg reportó que la decisión llega en un momento en que Riad enfrenta ataques cada vez más frecuentes de los hutíes respaldados por Irán desde Yemen, lo que añade urgencia estratégica a la modernización de su flota aérea.
Preocupación en Israel por perder exclusividad
Hasta ahora, Israel era el único país de Oriente Medio que operaba el F-35. Estados Unidos mantiene desde hace años una política explícita de garantizar la llamada «ventaja militar cualitativa» israelí frente a cualquier otro actor regional, un principio incorporado incluso en la legislación estadounidense de asistencia militar. La eventual llegada del caza a manos sauditas rompería ese monopolio regional y ha generado cautela en Tel Aviv, aunque el gobierno israelí no se ha pronunciado con un rechazo formal.
Arabia Saudita lleva varios años solicitando el acceso a este avión de quinta generación. Estados Unidos había limitado tradicionalmente su venta a aliados cercanos y miembros de la OTAN, con contadas excepciones. Turquía es el ejemplo más citado de exclusión: fue apartada del programa F-35 en 2019 después de adquirir el sistema de defensa antiaérea ruso S-400, una decisión que Washington consideró incompatible con la seguridad del caza.
El proceso legislativo, el siguiente obstáculo
La notificación al Congreso abre un plazo de revisión formal antes de que el contrato pueda firmarse de manera definitiva. Legisladores estadounidenses pueden objetar la venta, aunque históricamente estas objeciones rara vez bloquean una operación ya respaldada por el Ejecutivo. CNBC señaló que la aprobación marca un cambio de política significativo respecto a administraciones previas, que habían mantenido la venta en pausa por las mismas objeciones israelíes.
No existe todavía una fecha definida para la entrega de las primeras unidades. Los procesos de este tipo suelen tomar varios años entre la firma del contrato, la fabricación en las plantas de Lockheed Martin y la capacitación de las tripulaciones sauditas antes de que los aviones entren en servicio operativo.
Un mercado global cada vez más disputado
La eventual incorporación de Arabia Saudita se suma a una lista creciente de países que buscan sumarse al programa del caza estadounidense en los últimos años, en paralelo a un rearme generalizado impulsado por conflictos activos en distintas regiones. Ese mismo fenómeno se refleja en otros movimientos militares recientes en el refuerzo de escuadrones de F-35 en el Ártico, donde varias potencias han priorizado la presencia de este caza como parte de sus estrategias de disuasión.
Para Riad, la operación representa además un paso hacia una mayor autonomía militar frente a las tensiones regionales con Irán, en momentos en que el reino busca diversificar sus alianzas de defensa sin descuidar su relación estratégica con Washington.
El fabricante y el peso económico del contrato
El F-35 Lightning II lo fabrica Lockheed Martin, el mayor contratista de defensa de Estados Unidos, con el motor a cargo de Pratt & Whitney. Un contrato de este tamaño no solo fortalece la posición saudita: también sostiene miles de empleos industriales en la cadena de suministro estadounidense, un argumento que administraciones sucesivas han usado para justificar ventas de armamento a socios del golfo Pérsico pese a las objeciones de derechos humanos que históricamente ha enfrentado Riad en el Congreso.
Analistas citados por medios especializados describen la aprobación como un cambio de política de fondo, no un simple trámite administrativo: administraciones previas habían mantenido la solicitud saudita congelada durante años precisamente por la resistencia israelí, y su desbloqueo ahora refleja hasta qué punto la amenaza hutí sobre las rutas del mar Rojo y el petróleo saudita pesó más en el cálculo estratégico de Washington que el statu quo regional sostenido durante más de una década.




