- Dos buques de carga civil sufrieron ataques con drones armados en la zona económica exclusiva de Bulgaria en el mar Negro.
- El carguero Alfa Watan registró daños estructurales graves y se hundió; los miembros de su tripulación están desaparecidos.
- La embarcación Sea Wave sufrió explosiones e incendios a bordo, logrando mantenerse a flote tras apagar las llamas.
- El mandatario búlgaro Rumen Radev ordenó un despliegue aeronaval de emergencia tras el hallazgo de balsas salvavidas vacías.
Una alarmante ofensiva contra la navegación comercial civil estremeció las aguas del mar Negro luego de registrarse un ataque múltiple perpetrado con aeronaves pilotadas a distancia (drones) contra dos embarcaciones de carga mercante dentro de la zona económica exclusiva de Bulgaria. Los impactos ocurrieron a unos 128 kilómetros de la línea de costa búlgara, al este del enclave de Byala, provocando el hundimiento fulminante de un carguero y la desaparición de toda su tripulación en alta mar.
El buque con bandera de Togo denominado Alfa Watan, que cumplía una ruta de transporte de materias primas con rumbo norte hacia terminales portuarias del río Danubio, recibió impactos de drones suicidas en su sección central de flotación, lo que desencadenó un ingreso masivo de agua que hundió la estructura naval en pocos minutos. Paralelamente, el buque carguero Sea Wave, que navegaba bajo pabellón de Liberia, sufrió detonaciones en su superestructura y fallas en los sistemas de navegación, aunque sus tripulantes consiguieron sofocar el fuego y reportar su posición de emergencia.
Operativo de rescate búlgaro y conmoción en el transporte marítimo
El presidente de Bulgaria, Rumen Radev, informó en alocución oficial que una corbeta de la Armada y patrulleras del servicio de guardacostas se trasladaron de inmediato al cuadrante del ataque marítimo. Al llegar al sector siniestrado, los marinos búlgaros avistaron un bote y tres balsas salvavidas a la deriva completamente desocupadas, activando un operativo de rastreo aeronaval con helicópteros militares para intentar hallar sobrevivientes en el mar abierto.
La intensificación de las acciones bélicas no tripuladas en las rutas del mar Negro coincide con un clima de profunda tensión armamentista y demostraciones de fuerza estratégica en el continente europeo, como se constató cuando Francia probó con éxito su misil balístico nuclear M51.3 desde submarino ratificando la centralidad de la disuasión en las fronteras marítimas europeas.
La Organización Marítima Internacional (OMI) expresó su más enérgica condena por los ataques contra la flota mercante internacional, remarcando que el derecho marítimo y los convenios internacionales consagran la inmunidad de la tripulación civil y el libre tránsito en corredores de abastecimiento alimentario y comercial.
Especialistas en geopolítica naval de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) señalaron que las agresiones deliberadas con drones en aguas de países limítrofes disparan las primas de riesgo de las aseguradoras navieras y perturban el comercio de granos y combustibles hacia el Mediterráneo.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Bulgaria comunicó que presentará un informe formal del incidente ante el Consejo de Seguridad de la ONU y reforzará las patrullas conjuntas de vigilancia radar para impedir nuevas agresiones a la marina mercante en su litoral.
La comunidad marítima comercial ha manifestado su preocupación ante la vulnerabilidad de las embarcaciones desarmadas frente a enjambres de drones de bajo costo, exigiendo a los países ribereños corredores protegidos de navegación para salvaguardar las tripulaciones.
Los puertos de la región han extremado las medidas de control en sus radares de aproximación, mientras comités técnicos evalúan escoltas navales coordinadas para garantizar el flujo de granos y suministros esenciales a través del mar Negro.
La federación internacional de trabajadores del transporte exigió que las zonas con actividad de drones hostiles sean declaradas áreas de alto riesgo bélico, otorgando a los marineros el derecho legal de rechazar embarques sin penalizaciones laborales.




