- Por primera vez en la historia de la astrofísica se registran señales de radio originadas directamente en un planeta extrasolar.
- El cuerpo celeste analizado es Beta Pictoris b, un coloso gaseoso situado a aproximadamente 63 años luz de la Tierra.
- La detección confirma la existencia de un potente campo magnético protector, condición indispensable para la habitabilidad planetaria.
La exploración del cosmos ha dado un salto cualitativo sin precedentes. Un equipo internacional de astrofísicos encabezado por investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian ha logrado captar por primera vez emisiones de ondas de radio de baja frecuencia procedentes directamente de un planeta ubicado fuera de nuestro Sistema Solar, en concreto del gigante gaseoso Beta Pictoris b.
Beta Pictoris b, descubierto originalmente en 2008, es un mundo joviano joven con una masa equivalente a unas diez veces la de Júpiter, ubicado a una distancia aproximada de 63 años luz en la constelación austral de Pictor. Para capturar la tenue señal electromagnética, los científicos combinaron datos obtenidos por el radiotelescopio LOFAR y avanzados métodos de filtrado interferométrico.
Un hito astronómico logrado con radiotelescopios de última generación
Los expertos explican que las ondas de radio detectadas se originan mediante el mecanismo de emisión máser de ciclotrón electrónico, generado cuando partículas cargadas de alta energía procedentes de la estrella anfitriona interactúan con las líneas del campo magnético del exoplaneta en sus regiones polares, de modo similar a cómo se producen las auroras boreales en la Tierra y en Júpiter.
La importancia del escudo magnético en la búsqueda de vida extraterrestre
Este logro científico trasciende la mera curiosidad astrofísica. Medir el campo magnético de mundos lejanos es considerado por los astrobiólogos como una pieza fundamental en la búsqueda de vida extraterrestre, dado que un escudo magnético robusto es el único mecanismo capaz de proteger la atmósfera y la superficie de un planeta de la radiación cósmica esterilizante.
El éxito de esta observación abre una nueva ventana observacional en la radioastronomía planetaria, allanando el camino para que futuros observatorios como el Square Kilometre Array (SKA) puedan rastrear escudos magnéticos en planetas rocosos similares a la Tierra.
Con información de Xataka.




