- Técnicos del Municipio descubrieron un tramo de graderío tallado directamente en la roca.
- El hallazgo arqueológico podría corresponder a filiación inca en las laderas del cerro.
- La estructura quedó al descubierto tras el incendio forestal sofocado en la zona norte.
- El Instituto Metropolitano de Patrimonio inspeccionó cuatro áreas con valor patrimonial.
Un tramo de graderío tallado directamente en la roca fue descubierto en las laderas del cerro Casitagua, al norte del Distrito Metropolitano de Quito, luego de que las brigadas de emergencia lograran sofocar el flagelo vegetal que afectó a la zona entre el 17 y el 20 de septiembre de 2026. El Municipio de Quito confirmó este 23 de septiembre que el hallazgo preliminar presenta indicios de una posible filiación inca, lo que abre una nueva línea de investigación histórica en el valle de Lulumbamba.
La estructura arqueológica fue localizada por especialistas del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) durante una inspección técnica de campo orientada a constatar eventuales afectaciones por fuego en sitios patrimoniales. Al quemarse la densa cobertura de pajonales y matorrales secos que recubría la ladera, quedó al descubierto la superficie pétrea trabajada con trazos uniformes y escalones tallados en la roca madre.
Ubicación estratégica y relación con caminos ancestrales
El vestigio se encuentra situado en las inmediaciones del tradicional culunco de Radioloma, dentro del valle de Lulumbamba, cuenca geográfica que abarca sectores de las actuales parroquias rurales de Pomasqui y San Antonio de Pichincha. Los culuncos son caminos de herradura y senderos excavados en la topografía que datan de épocas precolombinas, utilizados para el intercambio comercial y el tránsito militar entre pisos ecológicos de la serranía andina.
Los delegados del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural y las dependencias del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito señalaron que se ejecutarán nuevos análisis estratigráficos y de datación para definir con exactitud el origen cronológico y la función arquitectónica de los escalones. El valle de Lulumbamba cuenta con numerosos registros de pucarás, terrazas de cultivo, muros de contención y sitios habitacionales que evidencian diversos periodos de ocupación humana.
Evaluación de otros sitios patrimoniales tras el fuego
Durante la jornada de evaluación técnica, la comisión de arqueólogos y restauradores recorrió cuatro sitios patrimoniales ubicados en el cuadrante del Casitagua: Tagshima, Huiyachul, Barrio Cuba Alto y Radioloma. En Tagshima y Huiyachul no se reportaron afectaciones en la superficie arqueológica. En Cuba Alto las llamas consumieron cobertura vegetal periférica sin dañar estructuras enterradas, mientras que en Radioloma el sendero ancestral permaneció intacto pese al paso del fuego por los costados.
La recurrencia de incendios forestales en las laderas de Quito movilizó a cuadrillas conjuntas del Cuerpo de Bomberos de Quito y la Policía Metropolitana para acordonar el perímetro arqueológico descubierto. La Dirección de Patrimonio Municipal adelantó que el área quedará resguardada con señalética de protección cultural para impedir incursiones clandestinas o la alteración de los estratos rocosos mientras se desarrollan las excavaciones científicas reglamentarias.
Importancia del rescate arqueológico y medidas de conservación
Las autoridades patrimoniales subrayaron que los incendios de gran escala, si bien representan catástrofes ambientales que destruyen flora nativa y fauna silvestre, en ocasiones despejan terrenos densos que han permanecido ocultos durante décadas. No obstante, la exposición repentina a los agentes climáticos, como las lluvias otoñales y el viento andino, genera riesgos de meteorización acelerada sobre las piedras talladas.
Por este motivo, el IMP implementará lonas de cobertura geotextil y canales de desvío de aguas pluviales para evitar deslizamientos de tierra que puedan sepultar o fracturar el graderío. La comunidad científica de Quito destacó que este hallazgo enriquece el inventario de bienes prehispánicos de la capital y refuerza la necesidad de crear un parque arqueológico integrado en el norte del valle de Pichincha.




