- El Operador Nacional de Electricidad advierte que el estiaje en la cuenca oriental reduce caudales mínimos.
- Los cortes de suministro que afectaban al sector industrial podrían extenderse a los barrios residenciales.
- Los embalses de Mazar y Paute registran cotas críticas cercanas a los niveles de parada técnica de turbinas.
- El Gobierno gestiona importaciones de emergencia con Colombia y acelera la contratación de barcazas térmicas.
La persistente sequía hidrológica que azota a la cordillera oriental andina ha colocado al sistema interconectado nacional en una situación de vulnerabilidad extrema, hasta el punto de que los racionamientos eléctricos podrían llegar de manera inminente a los hogares y conjuntos residenciales de las principales urbes del país. Así lo han advertido informes técnicos emitidos por el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) y comités de crisis del sector energético, alertando que la falta de lluvias sostenidas ha mermado la capacidad operativa de las centrales hidroeléctricas más importantes del territorio ecuatoriano.
De acuerdo con reportes hidrológicos difundidos por el Ministerio de Energía y Minas de Ecuador, el complejo hidroeléctrico Paute Integral —conformado por las represas Mazar, Molino y Sopladora— opera con caudales de ingreso que apenas representan el 20% de sus promedios históricos para esta época del año. Ante este déficit severo, las autoridades han debido restringir los aportes diurnos para conservar volúmenes mínimos de agua en reserva, obligando a encender el parque termoeléctrico nacional a su máxima capacidad disponible.
Vulnerabilidad residencial y repercusiones en la vida cotidiana
Hasta el momento, los esquemas de desconexión programada se habían focalizado principalmente en los parques industriales de Cuenca, Guayaquil y Quito para mitigar el impacto sobre la ciudadanía. Sin embargo, técnicos del sector eléctrico advierten que si las precipitaciones no se regularizan en los afluentes amazónicos en el corto plazo, las empresas distribuidoras deberán implementar cronogramas de desconexión rotativa en zonas residenciales, afectando actividades domésticas, comercio barrial y conectividad digital.
Las perturbaciones energéticas plantean desafíos enormes para la productividad y la estabilidad económica del país; en esa misma línea de alarma productiva, recientemente se constató que los gremios y festivales reactivan la economía popular regional buscando contrarrestar las pérdidas comerciales que amenazan los ingresos familiares. Asimismo, boletines técnicos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC EP) señalan que se están ejecutando mantenimientos exprés en plantas térmicas a base de fuel oil y gas natural para inyectar megavatios adicionales a la red nacional.
Negociaciones bilaterales y planes de ahorro comunitario
En el plano diplomático y comercial, el Ejecutivo ecuatoriano mantiene conversaciones técnicas con el Ministerio de Minas y Energía de Colombia para asegurar contratos de suministro eléctrico en firme durante las semanas más críticas del estiaje. Paralelamente, los municipios y cámaras de comercio han iniciado campañas de concientización para promover el apagado de luminarias ornamentales, el uso eficiente de aires acondicionados y la desconexión de artefactos prescindibles en oficinas públicas.
Los analistas energéticos concluyen que la crisis actual evidencia la urgencia de diversificar la matriz de generación con proyectos solares, eólicos y geotérmicos, garantizando que el país no quede supeditado exclusivamente a la variabilidad de las lluvias para iluminar sus ciudades y proteger el bienestar de las familias ecuatorianas.




