- El presidente argentino Javier Milei ordenó que la Casa Militar asuma el control total de la seguridad y la administración de la Quinta de Olivos.
- La Casa Rosada disolvió la Administración General de la Residencia Presidencial, a cargo del intendente Osvaldo Javier Sosa.
- La transición debe completarse en un plazo máximo de 60 días.
- Cerca de 20 empleados fueron desvinculados y un número mayor fue reubicado en otras dependencias.
- El Gobierno vincula la medida a la próxima visita del papa León XIV y a un contexto de «inseguridad global».
El presidente de Argentina, Javier Milei, dispuso que la Casa Militar tome el control integral de la seguridad y la administración de la Quinta de Olivos, la residencia presidencial ubicada a unos 17 kilómetros de la Casa Rosada. Voceros del Gobierno confirmaron la decisión este jueves 17 de septiembre de 2026 y precisaron que la transferencia de funciones deberá completarse en un plazo máximo de 60 días.
Disolución de la administración civil
La Casa Rosada disolvió la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos, la estructura que hasta ahora gestionaba el mantenimiento, la limpieza, la cocina y el personal de servicio de la quinta. Esa dependencia estaba encabezada por Osvaldo Javier Sosa, quien ejercía como intendente de la residencia y cuyo cargo queda eliminado con la reorganización.
Con la medida, Milei y su hermana Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, separaron de forma definitiva las funciones de seguridad, administración y control que antes convivían bajo una misma gestión civil. A partir de ahora, la Casa Militar —el cuerpo integrado por personal de las Fuerzas Armadas que tradicionalmente se ocupa de la protección del jefe de Estado— absorbe también las tareas cotidianas de mantenimiento y servicio dentro de la quinta.
Impacto en el personal
La reorganización tuvo un costo laboral inmediato. Cerca de 20 trabajadores fueron desvinculados de sus funciones en la residencia, mientras que un número mayor de empleados, principalmente los de planta permanente, fue reubicado en otras dependencias del Estado. Los puestos afectados corresponden a áreas de jardinería, cocina, limpieza y servicios generales, que hasta ahora dependían de la administración civil disuelta.
El jefe de la Casa Militar, el general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez, queda al frente de la nueva estructura unificada. Según trascendió, el secretario privado del presidente, Mario Suli, ganó injerencia en las decisiones vinculadas al entorno y la seguridad presidencial en las últimas semanas.
La justificación oficial: seguridad y la visita del papa
El Gobierno argentino explicó la decisión como un intento de «elevar los estándares de seguridad» de la residencia presidencial en un contexto de lo que describió como «inseguridad global». Entre los argumentos oficiales figura también la preparación de la quinta ante la eventual visita del papa León XIV, un evento que exige protocolos de protección reforzados para el jefe de Estado y sus visitantes extranjeros.
La centralización de funciones bajo mando militar busca, según la versión oficial, simplificar los procesos administrativos internos y evitar que la gestión de la seguridad dependa de una estructura civil separada de quien custodia físicamente al presidente y a su familia.
Rumores de filtraciones internas
La decisión se produjo en medio de versiones sobre presuntas filtraciones de información y manejos internos que habrían incomodado a Milei, aunque ni la Casa Rosada ni los voceros presidenciales detallaron episodios concretos que hayan motivado el cambio. Esas versiones alimentaron especulaciones en la prensa argentina sobre tensiones dentro del círculo que administraba la residencia, sin que trascendieran pruebas o denuncias formales.
Históricamente, la administración de la Quinta de Olivos dependía de la Secretaría General de la Presidencia, el área que conduce Karina Milei desde el inicio del Gobierno. El traspaso de esas responsabilidades a una estructura militar representa un cambio de esquema respecto de gestiones anteriores, en las que la seguridad y la administración doméstica de la residencia mantenían líneas de mando separadas.
Contexto de la gestión Milei
La reorganización de Olivos se suma a otras decisiones recientes del Gobierno argentino en materia de seguridad y soberanía. Esta misma semana, la Oficina del Presidente envió al Congreso un proyecto de ley para endurecer las sanciones por explotación ilegítima de recursos en las islas Malvinas, en momentos en que la administración libertaria busca proyectar firmeza tanto en política exterior como en la gestión interna del Estado.
El cambio en Olivos no altera, por ahora, el esquema de residencia del presidente, quien continúa despachando desde la quinta bonaerense mientras avanza la transición de mando hacia la Casa Militar. El Gobierno no informó si la medida implicará un aumento del presupuesto asignado a la seguridad presidencial ni si se prevén cambios adicionales en la estructura de custodia de otros funcionarios del Ejecutivo.
Para más información sobre las políticas de seguridad y defensa del Gobierno argentino, puede consultarse el sitio oficial de la Presidencia de la Nación Argentina y la cobertura de la agencia EFE.




