- El canadiense Jeremy Schofield, conocido como Ephemeral Remy, ingresó al Libro Guinness por acumular aproximadamente 40 capas de tinta superpuestas en distintas zonas del cuerpo.
- Guinness World Records creó una categoría específica para su caso en la edición 2027, distinta a la de cobertura total de piel.
- Schofield lleva desde 2005 tatuándose y acumula más de 1.000 horas en la silla con más de 40 artistas.
- El neozelandés Lucky Diamond Rich conserva el récord de mayor cobertura total de tatuajes, categoría masculina.
- El editor en jefe de Guinness, Craig Glenday, explicó que ambos logros pueden coexistir por medir criterios distintos.
El canadiense Jeremy Schofield, conocido artísticamente como Ephemeral Remy, obtuvo un récord Guinness por convertirse en la persona viva con más capas de tatuajes superpuestas en la categoría masculina. La organización confirmó el reconocimiento en la edición 2027 de Guinness World Records, luego de revisar que sus intervenciones en zonas específicas superaron las cien aplicaciones de tinta.
Una categoría creada para su caso
Guinness World Records diferenció entre la extensión de piel tatuada y la cantidad de capas aplicadas sobre una misma zona. Bajo ese criterio, la entidad le otorgó a Schofield el récord por acumular aproximadamente 40 capas de tinta en distintas partes del cuerpo, sin que ese número mida la cobertura total de su piel.
Schofield tiene al menos el 90% de su piel cubierta de tinta desde 2005. Todo comenzó con un diseño pequeño: el nombre de su hijo, grabado en la parte interna del antebrazo izquierdo. Antes de dedicarse a los tatuajes trabajaba como cocinero; hoy administra estudios de tatuajes y empresas vinculadas a redes sociales.
Más de mil horas en la silla
Schofield mantiene una agenda programada entre tres y seis meses por adelantado y se tatúa dos o tres veces por semana. A lo largo del proceso acumuló más de 1.000 horas en la silla y trabajó con más de 40 artistas distintos.
Entre los diseños que reúne su cuerpo están rosas, animales marinos, demonios, una representación de Nosferatu y un perro con esmoquin. Uno de los motivos centrales es un ojo en el torso, inspirado en un dibujo que hizo durante su infancia. Las sesiones también incluyeron zonas sensibles, como la entrepierna y los glúteos, donde un tatuador debió estirar la piel para que otro aplicara la tinta.
«Es un proceso continuo de aprendizaje y evolución», afirmó Schofield al describir su trayectoria con los tatuajes.
Dos récords que coexisten
El neozelandés Lucky Diamond Rich, poseedor anterior del reconocimiento de persona más tatuada, contactó a Guinness para plantear que Schofield merecía consideración. Rich, artista perteneciente al pueblo quandamooka de la isla North Stradbroke, en Australia, posee el 100% de su cuerpo cubierto de tinta y conserva el récord de mayor cobertura total en la categoría masculina.
El editor en jefe de Guinness World Records, Craig Glenday, explicó que la conversación con ambos permitió identificar que se trataba de dos logros distintos: Rich supera a Schofield en porcentaje de piel cubierta, mientras que el canadiense registra más intervenciones sobre las mismas zonas. Rich también invirtió más de 1.000 horas en sesiones y su transformación incluye zonas poco frecuentes, como los párpados, el espacio entre los dedos de los pies, el interior de las orejas y las encías.
Elogios en persona, hostilidad en redes
Schofield contó que, fuera de internet, suele recibir preguntas y elogios por su aspecto. En redes sociales, en cambio, enfrenta insultos, comentarios hostiles y amenazas de muerte. Pese a las críticas, decidió documentar el proceso de forma pública para mostrar cómo funciona la superposición de tinta, y aseguró que recibe mensajes diarios de tatuadores y clientes que comenzaron a probar este tipo de intervenciones a partir de su experiencia.
Al referirse a quienes piensan en hacerse su primer tatuaje, recomendó tomarse el tiempo necesario: «Hay que ir despacio y disfrutar el recorrido; las cosas buenas llevan tiempo». Schofield aún no cubrió por completo su rostro, las palmas de las manos ni las plantas de los pies. Otro caso reciente de reconocimiento animal por características físicas extraordinarias es el de Hugo, el caballo que batió el récord Guinness de altura. Para más detalles sobre el caso de Schofield, la nota original fue publicada por KCH Comunicación.




