- El Senado de Italia aprobó de forma definitiva la ley que habilita el retorno de la energía nuclear al país.
- La votación registró 81 votos a favor, 51 en contra y 7 abstenciones.
- Italia abandonó la energía atómica tras el referéndum de 1987, posterior al desastre de Chernóbil.
- El Gobierno prevé que las primeras centrales operen entre 2033 y 2034, con foco en reactores modulares pequeños.
El Senado de Italia aprobó de forma definitiva la ley que habilita el retorno del país a la energía nuclear, casi cuatro décadas después de haber abandonado esa fuente energética. La votación registró 81 votos a favor, 51 en contra y 7 abstenciones. El ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin, calificó la aprobación como «un día histórico para Italia» y anunció que su ministerio preparará los decretos de aplicación antes de que termine 2026, según el comunicado del Ministero dell’Ambiente e della Sicurezza Energetica.
De Chernóbil a Fukushima
Italia operó cuatro reactores nucleares antes de cerrar su programa atómico. Un referéndum realizado en 1987, convocado tras el desastre de Chernóbil, llevó al país a abandonar la producción de energía nuclear. Un segundo referéndum, en 2011, rechazó la posibilidad de revivir el programa tras el accidente de Fukushima, en Japón. La ley aprobada ahora rompe con esa tendencia de casi cuarenta años.
Reactores modulares y plazos
Pichetto Fratin proyectó que las primeras centrales podrían estar operativas entre 2033 y 2034, con un enfoque en reactores modulares pequeños (SMR) en lugar de las grandes instalaciones tradicionales. El Gobierno recibió un mandato de 12 meses para redactar la normativa que regulará estándares de seguridad, autorizaciones, tratamiento de residuos radiactivos y criterios de selección de emplazamientos.
La primera ministra Giorgia Meloni señaló que «Italia importa electricidad generada en centrales nucleares de países vecinos» y que la nueva ley busca modificar esa dependencia mediante producción doméstica. El país se suma así a una tendencia europea de reconsideración de la energía nuclear como alternativa para reducir emisiones de carbono y depender menos de las importaciones energéticas, según confirmó también la agencia ANSA. La decisión se suma a otros movimientos diplomáticos y energéticos que Panorama Ecuador ha seguido esta semana, como el acercamiento entre Donald Trump y Delcy Rodríguez en su cumbre bilateral en Nueva York, parte de un reacomodo más amplio en las relaciones internacionales de las principales potencias.
Reactores pequeños, apuesta distinta
La decisión de Italia de priorizar reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) en lugar de grandes plantas tradicionales marca una diferencia respecto al modelo nuclear que el país abandonó en los años ochenta. Estos reactores, de menor capacidad individual pero con costos de construcción y plazos de instalación potencialmente más reducidos, se han convertido en la apuesta preferida de varios gobiernos europeos que buscan diversificar su matriz energética sin asumir los riesgos financieros de los megaproyectos nucleares clásicos.
El debate sobre el regreso de Italia a la energía nuclear se ha desarrollado en paralelo a una creciente preocupación europea por la seguridad del suministro eléctrico, agravada por las tensiones geopolíticas y la volatilidad de precios de los combustibles fósiles importados. Varios países vecinos, entre ellos Francia, mantienen una matriz energética fuertemente dependiente de la energía nuclear, una posición que Italia busca ahora emular parcialmente tras casi cuatro décadas de dependencia externa.
Los referendos que marcaron el debate
Los dos referendos que llevaron a Italia a alejarse de la energía nuclear —el de 1987 tras Chernóbil y el de 2011 tras Fukushima— reflejaron en su momento un rechazo mayoritario de la ciudadanía italiana hacia esta fuente de energía. La aprobación legislativa actual no revierte formalmente esos resultados, ya que se trata de una ley habilitante que delega en el Ejecutivo la definición de los detalles técnicos y regulatorios, un mecanismo que el Gobierno ha defendido como compatible con el marco constitucional vigente, aunque partidos de oposición y organizaciones ambientalistas ya han anunciado que evaluarán la posibilidad de impulsar un nuevo referendo antes de que los primeros decretos de aplicación entren en vigor, en lo que anticipa un debate político prolongado sobre los detalles técnicos de implementación de la nueva ley durante los próximos meses. El Gobierno italiano deberá además definir la ubicación exacta de los futuros emplazamientos, una decisión que históricamente ha generado resistencia local en las regiones candidatas a albergar instalaciones nucleares, un obstáculo que el Gobierno deberá sortear mediante procesos de consulta pública y compensaciones a las comunidades directamente afectadas, siguiendo modelos ya aplicados en países vecinos que ampliaron recientemente su capacidad nuclear instalada, como Francia y el Reino Unido, donde procesos similares de consulta pública precedieron a la aprobación final de nuevos proyectos de generación atómica en años recientes, según documentan reguladores energéticos europeos.




