- El Departamento del Tesoro de EE.UU. impuso sanciones a fabricantes de autos y a los ferrocarriles de Irán.
- La medida de la OFAC alcanza a corporaciones clave como Iran Khodro, SAIPA y la firma ferroviaria Raja.
- La orden incluye a 15 compañías subsidiarias y proveedoras radicadas en China, Alemania y Turquía.
- Washington busca cerrar las fuentes de financiamiento del régimen y forzar la reapertura del estrecho de Ormuz.
El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos intensificó este jueves 1 de octubre de 2026 su campaña de máxima presión económica contra la República Islámica de Irán, emitiendo un nuevo paquete de sanciones financieras que bloquea los activos y operaciones de Iran Khodro y SAIPA, los dos mayores consorcios automotrices del país persa, así como a la compañía estatal de ferrocarriles y empresas de siderurgia pesada.
La medida fue formalizada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) y recae directamente sobre dos personas naturales y 27 entidades mercantiles, de las cuales doce tienen sede directa en territorio iraní, incluyendo fabricantes de maquinaria minera como HEPCO y la operadora ferroviaria de pasajeros Raja.
Alcance extraterritorial sobre intermediarios en Asia y Europa
De acuerdo con la resolución del Tesoro estadounidense, los sectores del transporte ferroviario y la manufactura automotriz constituyen los principales pilares de recaudación tributaria y soporte logístico que conserva el régimen de Teherán tras el desplome de sus exportaciones petroleras provocado por las hostilidades bélicas iniciadas a finales de febrero de 2026.
El paquete de sanciones posee un estricto carácter secundario y extraterritorial: quince de las firmas designadas operan fuera de las fronteras iraníes, localizadas en importantes centros financieros e industriales de Hong Kong, Shanghái, Beijing, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Alemania y Turquía. Estas empresas intermediarias son acusadas de suministrar acero, circuitos electrónicos y autopartes especializadas a las fábricas iraníes vinculadas al cuerpo de la Guardia Revolucionaria.
La ofensiva forma parte de la denominada Operación Paria Económico, anunciada por el secretario del Tesoro Scott Bessent a finales de agosto, con la cual Washington amplió restricciones a sectores como activos digitales, aviación comercial, oro y transporte marítimo de mercancías, fijando plazos perentorios para que terceros países cancelen sus vínculos comerciales con Teherán bajo advertencia de quedar excluidos del sistema bancario del dólar.
Crisis en el golfo Pérsico y repercusiones diplomáticas
Informes económicos divulgados por agencias financieras internacionales como Bloomberg señalan que el cese total de los despachos de crudo ha provocado una severa escasez de divisas en la economía iraní, forzando a sus autoridades a subsidiar el empleo fabril mediante producción pesada orientada a mercados regionales vecinos.
La escalada de restricciones financieras incide directamente en el clima de seguridad marítima en el golfo Pérsico, en momentos donde la comunidad internacional sigue con atención hechos donde un ecuatoriano fallece tras ataque con cuchillo en metro de Queens en Nueva York y otros incidentes que tensionan las relaciones consulares de las potencias occidentales.
Voceros diplomáticos de la Casa Blanca reiteraron que las medidas restrictivas continuarán aplicándose de manera progresiva hasta que las autoridades iraníes acepten un acuerdo vinculante que garantice la libre navegación por las rutas energéticas internacionales y el desmantelamiento de sus programas de proliferación armamentística.
Analistas en comercio exterior señalan que el bloqueo a las ensambladoras Iran Khodro y SAIPA obstaculiza la exportación de vehículos utilitarios hacia mercados emergentes de Asia Central y África del Norte, donde Teherán buscaba abrir fuentes alternativas de ingreso de divisas. La prohibición de suministro de componentes electrónicos y motores modernos paraliza líneas de producción clave en el complejo industrial de Karaj.
Asimismo, las sanciones contra la red estatal de ferrocarriles Raja impactan directamente los corredores de transporte de carga que enlazan el golfo Pérsico con las repúblicas exsoviéticas del Cáucaso, encareciendo los fletes logísticos y restringiendo la capacidad logística de distribución de insumos industriales estratégicos a lo largo del territorio iraní.




