- Más de 120 representantes de la academia, el sector público, el privado y la cooperación internacional participaron en el foro “Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo en el Ecuador”.
- El evento fue organizado por la Industria Farmacéutica de Investigación (IFI), con el apoyo de FIFARMA y en alianza con la OMPI y la UDLA.
- El subdirector general de la OMPI, Marco Alemán, planteó la propiedad intelectual como herramienta estratégica para el desarrollo, más allá de su función de protección.
- Los panelistas coincidieron en la necesidad de reducir la brecha entre la academia y las empresas para que el conocimiento se traduzca en soluciones reales.
En un entorno global impulsado por el conocimiento, la consolidación de un ecosistema de innovación sólido es una condición indispensable para el progreso económico, científico y social del Ecuador. A través de conferencias magistrales y un panel de discusión de alto nivel, destacadas voces de la innovación y la propiedad intelectual compartieron experiencias desde la academia, la gestión pública, el sector privado y la cooperación internacional en el marco del foro “Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo en el Ecuador”, realizado en Quito en septiembre de 2026.
Más de 120 participantes en el foro
El encuentro fue organizado por la Industria Farmacéutica de Investigación (IFI), con el apoyo de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA) y en alianza con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la Universidad de Las Américas (UDLA). Más de 120 representantes de la academia, los sectores público y privado, organismos de cooperación y la sociedad civil participaron en un foro que puso en discusión el presente y futuro de la innovación, la competitividad y la transferencia tecnológica para el desarrollo económico y el bienestar social del país.
La propiedad intelectual como herramienta estratégica
Durante la jornada, el Dr. Marco Alemán, subdirector general de la OMPI, abrió el debate con una mirada sobre la propiedad intelectual como herramienta estratégica para el desarrollo. Más allá de su función tradicional de protección, destacó el papel que cumplen los activos intangibles en las economías actuales y la necesidad de gestionarlos estratégicamente para estimular la generación de conocimiento, facilitar su absorción y contribuir a enfrentar desafíos sociales y ambientales.
Desde la perspectiva de la política pública, la Ab. Camila Guarderas, directora de Propiedad Industrial del SENADI, abordó los avances y desafíos de Ecuador en la materia. Su intervención puso énfasis en la importancia de fortalecer las condiciones institucionales y regulatorias para generar confianza, brindar mayor previsibilidad y permitir que el conocimiento pueda convertirse efectivamente en un activo para el desarrollo del país.
La conexión entre investigación y mercado
La Mtr. Catalina Vera, gestora de transferencia de tecnología de la ESPOL, analizó los retos que enfrenta la academia para lograr que los resultados de la investigación respondan a necesidades concretas de la industria y del mercado. Su participación evidenció la importancia de acercar estos dos mundos desde etapas tempranas del proceso de investigación.
Desde el ámbito de la salud, el Dr. Luis Merlo, decano de la Facultad de Medicina de la UDLA, destacó el valor de la investigación aplicada como vía para transformar el conocimiento científico en soluciones concretas para la población, un enfoque que también promueve la Organización Mundial de la Salud al vincular innovación e investigación sanitaria. La experiencia internacional complementó esta mirada: el Dr. Hugo Carrasco, académico de la UNAM, presentó la conferencia “Buenas prácticas regionales para el diálogo multisectorial en propiedad intelectual: lecciones desde el sector salud”, con experiencias de otros países de la región en el ámbito sanitario.
Del conocimiento a las soluciones
El encuentro cerró con un panel multisectorial moderado por el Dr. Marco Alemán, centrado en las condiciones necesarias para fortalecer el ecosistema de innovación en Ecuador y lograr que el conocimiento generado en el país se traduzca en resultados concretos. Los panelistas coincidieron en dos desafíos prioritarios: generar mayor seguridad jurídica y previsibilidad para sostener las inversiones de largo plazo que requiere la innovación, y reducir la brecha que todavía existe entre la academia y las empresas.
En ese sentido, plantearon la necesidad de que el diálogo entre ambos sectores comience desde la definición misma de las líneas de investigación, de manera que el conocimiento desarrollado pueda responder a necesidades concretas. El panel propuso fortalecer la investigación colaborativa entre universidades y empresas, crear un marco normativo que facilite la creación de spin-offs universitarias y diseñar incentivos que impulsen la inversión privada en investigación y desarrollo (I+D). Un ecosistema robusto de innovación es también una de las condiciones que el Banco Interamericano de Desarrollo identifica como determinantes para la competitividad de América Latina.
Rutas de acceso para pacientes con enfermedades raras
Uno de los mensajes más destacados del cierre fue que el éxito de un ecosistema de innovación no debería medirse únicamente por el número de patentes que produce un país, sino por su capacidad para transformar ese conocimiento en tecnologías, productos y servicios que lleguen efectivamente a la sociedad. Este desafío adquiere especial relevancia en el ámbito de la salud, donde los panelistas insistieron en la necesidad de generar rutas de acceso más claras para los pacientes con enfermedades raras y huérfanas, de modo que la innovación pueda traducirse en beneficios concretos para quienes la necesitan — un reto que también enfrenta el sistema de salud ecuatoriano, como muestra otro análisis reciente sobre el gasto de bolsillo en salud y medicamentos genéricos en el país.
Para la Industria Farmacéutica de Investigación (IFI), este diálogo representa una oportunidad para avanzar hacia una visión compartida entre todos los actores involucrados sobre hacia dónde impulsar el ecosistema de innovación del Ecuador. En ese sentido, Álvaro Maldonado enfatizó que “el camino hacia el progreso tecnológico, social y económico sostenible no se recorre en solitario; se construye forjando puentes sólidos a través de la colaboración público-privada, el diálogo multisectorial permanente y, de manera fundamental, sobre la base de la confianza mutua”.





