- Un análisis entre 2006 y 2026 demuestra que no todo subió de precio: el dinero vale menos
- En 2006, una onza de oro costaba alrededor de 600 dólares.
- Hace dos décadas, el salario básico rondaba los 160 dólares mensuales, equivalente a más de 3 onzas de oro al año.
Un análisis entre 2006 y 2026 demuestra que no todo subió de precio: el dinero vale menos
La ilusión del encarecimiento: más dólares, menos valor
En Ecuador, la percepción general es clara: todo cuesta más que hace 20 años. Autos, viviendas y tecnología han aumentado significativamente en dólares. Sin embargo, al comparar estos precios con el valor del oro, la realidad cambia por completo.

En 2006, una onza de oro costaba alrededor de 600 dólares. Para 2026, supera los 4.000. Esto revela que no necesariamente los bienes se encarecieron, sino que el dólar ha perdido poder adquisitivo con el tiempo.
El salario creció, pero perdió fuerza real
Hace dos décadas, el salario básico rondaba los 160 dólares mensuales, equivalente a más de 3 onzas de oro al año. Actualmente, el ingreso mensual supera los 500 dólares, lo que en apariencia refleja progreso.
Sin embargo, al medirlo en oro, ese ingreso equivale a apenas 1,5 onzas. Es decir, aunque se gana más dinero, el valor real del salario se redujo a la mitad.
Autos más caros… pero más accesibles en valor real
En 2006, comprar un vehículo implicaba entre 20 y 25 onzas de oro. Hoy, aunque el precio en dólares subió a entre 20.000 y 25.000, en términos de oro representa apenas entre 4,5 y 6 onzas.
Esto demuestra que el vehículo no se volvió más caro en esencia, sino que el dinero con el que se paga perdió valor.
Tecnología: cada vez más accesible
El caso de la tecnología es aún más evidente. Hace 20 años, un teléfono de alta gama costaba cerca de una onza de oro. Hoy, aunque su precio supera los 1.000 dólares, equivale a apenas 0,2 o 0,3 onzas.
Esto indica que, en términos reales, la tecnología se ha vuelto mucho más accesible para los consumidores.
Vivienda: el mayor impacto en la percepción económica
Las casas también parecen más caras: de entre 30.000 y 50.000 dólares en 2006, a entre 80.000 y 120.000 en 2026.
Pero al medir en oro, el costo bajó de entre 50 y 80 onzas a entre 18 y 27. Esto refleja que el aumento en precios responde más a la depreciación del dinero que a un incremento real del valor.
El verdadero fenómeno: la inflación silenciosa
El patrón es claro: los precios y los ingresos suben en dólares, pero el valor real no necesariamente aumenta. Lo que ocurre es una pérdida progresiva del poder adquisitivo.
En términos simples, el dinero se ha vuelto “más liviano”. Hoy se necesitan más dólares para comprar bienes que, en esencia, no han incrementado su valor real.
Fuente: La Hora
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