- El Gobierno de Ecuador considera “exitosa” la imposición de un arancel del 30 % a productos colombianos, en medio de una creciente tensión comercial entre ambos países.
- La disputa se inició el 21 de enero, cuando el presidente Noboa anunció una “tasa de seguridad” del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia.
- La medida fue presentada como un mecanismo de presión directa para exigir mayor corresponsabilidad en la seguridad binacional.
El Gobierno de Ecuador considera “exitosa” la imposición de un arancel del 30 % a productos colombianos, en medio de una creciente tensión comercial entre ambos países. La medida, impulsada por el presidente Daniel Noboa, busca presionar a Colombia para reforzar las acciones contra el narcotráfico y los grupos criminales en la frontera común.

El origen del conflicto: la “tasa de seguridad”
La disputa se inició el 21 de enero, cuando el presidente Noboa anunció una “tasa de seguridad” del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia. El arancel entró en vigencia el 1 de febrero como respuesta a lo que el Gobierno ecuatoriano calificó como falta de acciones firmes del país vecino en materia de control fronterizo y combate al crimen organizado.
La medida fue presentada como un mecanismo de presión directa para exigir mayor corresponsabilidad en la seguridad binacional.
La respuesta de Colombia
La reacción de Bogotá fue inmediata. El Gobierno colombiano impuso un arancel similar del 30 % a más de 50 productos ecuatorianos y suspendió el suministro de energía eléctrica hacia Ecuador.
Ante esta decisión, Quito respondió elevando de 3 a 30 dólares la tarifa de transporte de crudo para la estatal Ecopetrol a través de oleoductos ecuatorianos. Intensificando así el pulso económico entre ambos países.
Gobierno ecuatoriano defiende la medida
El ministro de Producción, Comercio Exterior e Inversiones. Luis Alberto Jaramillo, afirmó que la medida ha dado resultados, señalando que Colombia ya ha ejecutado operativos en la frontera, uno de los objetivos planteados por Ecuador.
Jaramillo sostuvo que garantizar la seguridad en la zona limítrofe implica altos costos en equipamiento militar, personal y sistemas de control. En ese sentido, insistió en que la responsabilidad es compartida y que el control debe ser coordinado entre ambas naciones.
Preocupación del sector comercial
Pese al optimismo del Ejecutivo, gremios empresariales han manifestado inquietud por el impacto económico que estas barreras pueden generar en el comercio bilateral.
El ministro aseguró que se ha reunido con distintos sectores productivos para explicar que la medida es temporal y necesaria. Subrayó que no puede existir comercio sostenible sin condiciones adecuadas de seguridad.
Un intercambio comercial millonario en riesgo
Históricamente, Ecuador y Colombia mantienen un intercambio comercial cercano a los 2.800 millones de dólares anuales. Sin embargo, la balanza ha sido tradicionalmente desfavorable para Ecuador, con un déficit aproximado de 900 millones de dólares.
El Gobierno ecuatoriano apuesta a que la presión arancelaria impulse mejoras en la vigilancia fronteriza y, a largo plazo. Fortalezca un comercio más equilibrado y seguro entre ambas economías.
Fuente: Metro Ecuador
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