El Gobierno ecuatoriano atraviesa un escenario complejo por el incremento del gasto público y la reducción de ingresos petroleros, lo que ha derivado en mayores atrasos en pagos esenciales, especialmente durante 2025.
Aumentan los atrasos mientras el Gobierno reorganiza su presupuesto
El Presupuesto General del Estado refleja cada año cuánto dinero ingresa y cuánto debe destinarse a sectores como salud, educación, obra pública y salarios. Sin embargo, cuando los recursos no alcanzan, el Estado incurre en atrasos que afectan tanto a proveedores como a servicios básicos. Esta situación, similar a comprar a crédito sin poder pagar a tiempo, se ha agravado por la caída de ingresos petroleros y el incremento del gasto en lo que va del año. Sin duda, estas dificultades presupuestarias del gobierno ecuatoriano están teniendo un impacto significativo.
Impacto del Gobierno ecuatoriano en el déficit y la liquidez
Los analistas sostienen que los atrasos acumulados entre enero y noviembre de 2025 ascienden a USD 931,5 millones, monto comparable al gasto mensual en sueldos del sector público. A esto se suman atrasos de años anteriores registrados como deuda pública por más de USD 1.700 millones. La reducción de liquidez golpea la economía de los proveedores y afecta directamente la calidad de servicios como salud y obra pública.

Mayor preocupación en seguridad social por retrasos del Gobierno ecuatoriano
Uno de los sectores más afectados es la seguridad social. El Estado mantiene atrasos en las transferencias obligatorias al IESS, incluyendo el 40% de aporte para pensiones, que ya suma más de USD 205 millones. También se registran deudas con el Isspol, con atrasos superiores a USD 38 millones, comprometiendo la estabilidad de las pensiones policiales.
Afectaciones a proveedores de salud y servicios por atrasos del Gobierno ecuatoriano
Otra área crítica es la de bienes y servicios de consumo, donde se acumulan más de USD 290 millones en pagos pendientes. Las deudas más altas corresponden a proveedores de uniformes, alimentos, medicinas, dispositivos médicos y servicios de seguridad. Empresas pequeñas y microempresas, que dependen de su liquidez para pagar nómina, se han convertido en “financistas” involuntarios del Estado, lo que amenaza su sostenibilidad. Los proveedores del sector de vigilancia y limpieza son los más perjudicados, con facturas atrasadas que ya bordean los USD 17 millones. Estos problemas financieros atribuidos al gobierno ecuatoriano complican el panorama.
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