- El voraz incendio forestal en la parroquia Guanazán fue declarado totalmente liquidado tras casi dos semanas de combate ininterrumpido.
- Cuerpos de bomberos de Zaruma, Piñas, Portovelo y Machala trabajaron en coordinación con brigadistas comunitarios locales.
- Las precipitaciones pluviales registradas en la madrugada del 23 de septiembre sofocaron los focos activos en quebradas inaccesibles.
- La Secretaría de Gestión de Riesgos inició la evaluación de afectaciones ecológicas en pastizales y cuencas hidrográficas.
El devastador incendio forestal registrado en la parroquia rural de Guanazán, perteneciente al cantón Zaruma en la provincia de El Oro, fue declarado totalmente liquidado durante la madrugada de este 23 de septiembre de 2026, tras casi catorce días de intensas operaciones de combate desplegadas en terrenos montañosos de extrema pendiente y difícil acceso terrestre.
El siniestro, registrado bajo el código oficial de emergencia ID 2026-13517, se originó por causas que aún investigan las autoridades ambientales y avanzó rápidamente sobre pajonales, bosques de pino y vegetación nativa debido a las prolongadas semanas de estiaje, los vientos cruzados de más de cuarenta kilómetros por hora y la baja humedad relativa en la serranía orense.
Despliegue operativo conjunto entre bomberos y comuneros
Frente a la magnitud de las llamas, el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal de Zaruma coordinó la movilización de más de ochenta efectivos de bomberos procedentes de los cuarteles de Zaruma, Piñas, Portovelo, Atahualpa y la unidad especializada de Machala, quienes establecieron líneas de defensa y cortafuegos manuales con herramientas forestales como azadones, pulaskis y mochilas aspersoras.
A las labores técnicas de combate se sumaron de manera decisiva decenas de habitantes y agricultores de las comunidades locales de Guanazán, quienes cargaron tanques de agua en animales de tiro y guiaron a las brigadas a través de senderos escarpados para impedir que el fuego alcanzara viviendas rurales y corrales de ganado.
“El esfuerzo de nuestros bomberos y la solidaridad comunitaria evitaron una tragedia de mayores proporciones en los asentamientos poblados”, destacó el informe preliminar difundido por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos tras la verificación técnica en la zona cero del siniestro.
Equipos de atención prehospitalaria del Ministerio de Salud Pública establecieron un puesto de mando avanzado en el centro parroquial de Guanazán para brindar asistencia a los brigadistas, quienes sufrieron cuadros de deshidratación leve, fatiga muscular e irritación ocular debido a la densa concentración de humo en las líneas de fuego.
Lluvias providenciales y liquidación de focos en quebradas
Pese a la incansable labor en las líneas de contención, las ráfagas térmicas y la caída de material incandescente por las laderas mantenían activos varios focos secundarios en cañadas profundas donde el ingreso de personal resultaba inviable por riesgo de desprendimiento de rocas.
La situación dio un giro favorable durante la noche del 22 y la madrugada del 23 de septiembre, cuando un sistema de nubosidad densa provocó fuertes precipitaciones pluviales sobre la cuenca alta de Guanazán. La lluvia continua durante más de cuatro horas enfrió el suelo, saturó la capa vegetal y terminó por extinguir las fumarolas residuales.
La coordinación interinstitucional y la respuesta inmediata ante emergencias complejas en el territorio nacional constituye una prioridad del Estado, tal como se documenta en las acciones de protección ciudadana analizadas en el reporte sobre las operaciones de seguridad e interdicción en puertos del país, donde el trabajo conjunto previene riesgos para la población.
Evaluación de impactos ecológicos y medidas de restauración
Con el fuego completamente extinguido, técnicos del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica comenzaron los recorridos de peritaje para cuantificar el área exacta de cobertura vegetal consumida, estimada de manera preliminar en más de trescientas hectáreas de vegetación silvestre y pastos naturales.
Las autoridades cantonales anunciaron la puesta en marcha de un plan de contingencia para proteger las fuentes de agua dulce que abastecen a las comunidades de la parte baja, coordinando la siembra de especies nativas en las laderas expuestas a la erosión pluvial.
Asimismo, la Fiscalía provincial abrió una indagación previa para determinar si el origen del fuego correspondió a una quema agrícola descontrolada, recordando que el Código Orgánico Integral Penal sanciona los delitos contra la flora y fauna silvestre con penas privativas de libertad.
El COE cantonal mantendrá un monitoreo pasivo mediante sobrevuelos de drones durante los próximos días para certificar la ausencia absoluta de puntos calientes en toda la extensión de la parroquia Guanazán.
Autoridades de los GAD parroquiales y cantonales coordinarán con el gobierno central la entrega de kits de asistencia humanitaria y semillas forrajeras para los pequeños productores agropecuarios cuyas tierras sufrieron los estragos del fuego.
La Prefectura de El Oro comprometió además el envío de maquinaria pesada para la limpieza de escombros en los accesos carrozables y el reforzamiento de taludes en las zonas donde la pérdida de capa vegetal incrementa el riesgo de deslaves ante las próximas precipitaciones invernales en la región sur.




