- El uso de collares de castigo y tirones bruscos de correa provoca lesiones cervicales y traqueales.
- Impedir que el animal olfatee su entorno durante la caminata eleva sus niveles de estrés y frustración.
- Pasear sobre asfalto caliente en horas de alta radiación solar genera graves quemaduras en las almohadillas.
- Especialistas recomiendan arneses ergonómicos en Y y paseos enriquecidos con estimulación sensorial.
El paseo diario de las mascotas constituye una actividad fundamental para su equilibrio físico y emocional; no obstante, diversas prácticas incorrectas arraigadas entre los dueños pueden comprometer gravemente la salud animal, según advirtieron especialistas en etología clínica este jueves 1 de octubre de 2026. Identificar y corregir los errores al pasear al perro resulta crucial para evitar traumas físicos, desórdenes de conducta y episodios de agresividad o miedo en espacios públicos urbanos.
De acuerdo con directrices publicadas por la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA), el paseo no debe concebirse únicamente como una pausa biológica para la eliminación de desechos fisiológicos, sino como una experiencia de enriquecimiento ambiental y exploración sensorial indispensable para el bienestar psicológico integral del canino.
Los 8 errores más comunes identificados por los especialistas
A través de estudios de comportamiento animal y revisiones clínicas traumatológicas, la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA) sistematizó las ocho equivocaciones más habituales cometidas durante los paseos urbanos:
1. Prohibir el olfateo libre: El sentido del olfato es la principal vía de obtención de información del entorno para los perros. Tirar constantemente de la correa para apurar la marcha les impide procesar estímulos químicos naturales, elevando significativamente los niveles de cortisol, frustración e hiperactividad destructiva dentro del hogar.
2. Empleo de elementos de castigo: Los collares de púas, de ahorque, semiahorque o descargas eléctricas causan dolor agudo, contracturas musculares severas, daño permanente en la glándula tiroides y microfracturas en las vértebras cervicales, detonando respuestas defensivas agresivas o fóbicas hacia el entorno.
3. Caminar en horas de calor extremo: El asfalto, el hormigón y las aceras expuestas a la radiación solar directa pueden alcanzar temperaturas superiores a 60 grados centígrados, provocando quemaduras dérmicas de segundo y tercer grado en las almohadillas plantares de los animales en cuestión de minutos.
4. Dependencia de correas extensibles tipo Flexi: Estos artefactos impiden mantener un control físico seguro del perro ante situaciones de emergencia, enseñan al animal a tirar continuamente de la línea para avanzar y han provocado cortes profundos, quemaduras por fricción y tropiezos en peatones y ciclistas.
5. Interacción forzada con otros animales: Obligar al perro a saludar de frente a otros congéneres sin respetar las señales corporales de calma, incomodidad o distancia suele ser la causa primaria de peleas, mordeduras y traumas sociales en parques y avenidas públicas.
6. Desatención del tutor por el uso de pantallas: Caminar prestando atención exclusiva al teléfono móvil impide anticipar peligros inminentes del entorno como vidrios rotos, basura tóxica, cebos envenenados, animales sueltos o vehículos que se aproximan a exceso de velocidad.
7. Falta de hidratación en jornadas extensas: No llevar agua fresca y potable durante caminatas prolongadas o en días cálidos expone al animal al temido golpe de calor, una emergencia médica veterinaria de evolución rápida que puede causar fallo multiorgánico fulminante.
8. Omisión en la recogida higiénica de heces: Además de infringir las normativas de convivencia ciudadana, dejar los desechos fecales en la vía pública propaga parásitos intestinales, bacterias zoonóticas y virus altamente contagiosos que ponen en riesgo la salud pública.
Pautas y recomendaciones para un paseo seguro y enriquecedor
Organizaciones dedicadas al bienestar animal como la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (ASPCA) aconsejan equipar a las mascotas con arneses antitirones en forma de ‘Y’ que distribuyan la fuerza de manera homogénea sobre el tórax y la estructura ósea del pecho, protegiendo enteramente la tráquea y el cuello.
Los etólogos caninos recomiendan estructurar el paseo permitiendo que el perro tome decisiones de exploración olfativa a su propio ritmo, alternando rutas cotidianas para estimular su curiosidad y realizando pausas de descanso en zonas con césped natural.
Asimismo, es aconsejable implementar sesiones breves de educación basada en refuerzo positivo durante la caminata, premiando con caricias o trozos de alimento saludable cuando el perro camine con la correa floja o atienda las indicaciones del tutor de forma voluntaria y tranquila.
Los especialistas recuerdan que adaptar la duración e intensidad del paseo según la edad, tamaño y estado físico particular de cada mascota previene la sobrecarga articular en cachorros y perros gerontes.
Adoptar estas pautas de tenencia responsable transforma el paseo cotidiano en un momento de disfrute mutuo, afianzando la confianza, el equilibrio conductual y la calidad de vida de las mascotas en el entorno comunitario.
La socialización temprana y progresiva de los cachorros en entornos urbanos controlados previene la aparición de fobias acústicas hacia el tráfico vehicular o las obras de construcción, facilitando paseos relajados y seguros durante su etapa adulta.




