- El nivel de agua en el embalse de Mazar cayó a niveles críticos por el estiaje.
- El Operador Nacional de Electricidad monitorea la estabilidad del sistema interconectado.
- Sectores productivos y gremios advierten el impacto económico de posibles racionamientos.
- La coyuntura energética coincide con la etapa preelectoral de los comicios seccionales.
La sostenida disminución del caudal en la cuenca oriental del Austro ecuatoriano ha situado al embalse de Mazar en una cota operativa crítica este 25 de septiembre de 2026, reavivando el debate sobre la vulnerabilidad del sistema eléctrico nacional ante la proximidad del período de estiaje severo. La represa, considerada el principal pulmón regulador para el complejo hidroeléctrico Paute Integral, enfrenta caudales de ingreso marcadamente inferiores a sus promedios históricos.
La situación ha obligado a las autoridades del sector eléctrico y a la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC EP) a maximizar el despacho del parque térmico de generación e intensificar las compras de energía a Colombia, con el propósito de postergar la aplicación de desconexiones programadas en los centros urbanos y parques industriales de las principales provincias del país.
Impacto en el complejo Paute y seguimiento del CENACE
El complejo Paute, conformado por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora, aporta conjuntamente más del 35% de la energía que demanda el territorio ecuatoriano. Cuando el nivel de Mazar desciende por debajo de los 2.115 metros sobre el nivel del mar, se reduce sustancialmente la capacidad de retención de sedimentos y la presión hidráulica hacia las turbinas ubicadas aguas abajo, elevando el riesgo de paradas imprevistas de los generadores.
Si la cota perfora el umbral de los 2.110 metros, los protocolos técnicos exigen desconectar unidades para evitar daños por cavitación en las paletas de las turbinas. Esta eventualidad privaría al país de más de 1.700 megavatios de potencia conjunta en momentos de máxima demanda vespertina, obligando a racionamientos zonales inmediatos.
Técnicos del sector alertan que la combinación de sequía prolongada y retrasos en la incorporación de nueva generación térmica flotante y terrestre compromete la reserva fría del país. La coyuntura guarda estrecha relación con las medidas de ahorro energético aplicadas por el sector productivo, donde plantas fabriles han debido reorganizar turnos y horarios laborales para disminuir la carga del sistema durante las horas pico de consumo vespertino.
Adicionalmente, el Comité de Operaciones de Emergencia del sector eléctrico ha dispuesto que las plantas térmicas Esmeraldas II y Santa Elena operen de forma continua a su máxima capacidad nominal, al tiempo que se coordinan mantenimientos preventivos acelerados en los ciclos combinados de Termoguayas para mitigar el déficit durante las semanas de menor precipitación en el Austro.
Coyuntura política y demandas del sector productivo
El escenario de incertidumbre energética adquiere particular relieve en momentos en que las organizaciones políticas y la ciudadanía se preparan para el calendario de los próximos comicios seccionales. Gremios empresariales y cámaras de la producción han solicitado transparencia en los cronogramas preventivos para evitar paralizaciones abruptas en las líneas de manufactura y distribución comercial, proponiendo incentivos para la autogeneración privada con grupos electrógenos industriales.
Representantes del Operador Nacional de Electricidad (CENACE) y del Ministerio de Energía y Minas sostienen mesas de trabajo permanentes con empresas distribuidoras para evaluar la evolución climática diaria, priorizando el abastecimiento a hospitales, sistemas de bombeo de agua potable y servicios públicos indispensables mientras se gestiona la llegada de equipamiento termoeléctrico de emergencia.




