- Caudal del río Paute descendió a 68,91 metros cúbicos por segundo este 21 de septiembre.
- El registro se ubica entre los más bajos del mes y enciende alertas en el sector eléctrico.
- El embalse de Mazar cayó a 41,38 m³/s frente a su promedio habitual de 90 m³/s.
- El complejo Paute Integral aporta el 38% de toda la electricidad consumida en Ecuador.
El caudal del río Paute registró una sensible disminución este 21 de septiembre de 2026 al descender a 68,91 metros cúbicos por segundo (m³/s), marcando uno de los registros más bajos en lo que va del mes. La merma en el caudal del río Paute enciende las alertas en el Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, infraestructura clave que abastece cerca del 38 % de la demanda eléctrica nacional.
Caudal del río Paute baja y genera preocupación eléctrica
Los reportes técnicos emitidos por la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) detallan que el promedio histórico del afluente para el mes de septiembre solía situarse en 136 m³/s. La pronunciada caída del ingreso de agua evidencia el inicio temprano del periodo de estiaje en la cuenca interandina austral, según los monitoreos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace).
La tendencia a la baja se confirmó en las mediciones diarias de los últimos diez días. El caudal pasó de 175,72 m³/s el 19 de septiembre a 87,09 m³/s el domingo 20, para finalmente desplomarse a los 68,91 m³/s actuales. El afluente alimenta directamente los embalses de las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora, ubicadas en el Austro ecuatoriano.
La vulnerabilidad energética por sequía estacional se agrava cuando los intercambios regionales de electricidad enfrentan restricciones. Las decisiones de países vecinos de priorizar su consumo interno, como demostró la medida en que Colombia restringe la venta de electricidad a Ecuador, incrementan la presión operativa sobre los embalses del Austro ecuatoriano.
Situación crítica en las represas Mazar, Amaluza y Sopladora
El impacto del estiaje se refleja con severidad en el embalse de la central Mazar, donde el caudal de ingreso se ubicó en apenas 41,38 m³/s, menos de la mitad de su flujo habitual de 90 m³/s. La cota de agua descendió a 2.139,14 metros sobre el nivel del mar (msnm), aproximándose al límite mínimo operativo de 2.098 msnm fijado para evitar la salida de servicio de las turbinas.
En la represa Amaluza, perteneciente a la central Paute-Molino, el caudal bajó a 93,46 m³/s, manteniéndose en una cota de 1.985,38 msnm frente a un nivel mínimo indispensable de 1.975 msnm. Por su parte, en la central Sopladora el caudal descendió a 83,95 m³/s, tras haber registrado el 20 de septiembre su punto más crítico del mes con 75,92 m³/s.
La sequía también afecta a la central hidroeléctrica Minas-San Francisco, situada entre Azuay y El Oro. La planta registró un caudal de apenas 15,24 m³/s y una cota de 788,74 msnm, muy cerca de su piso técnico de 783,33 msnm. Esta central aporta el 3,6 % de la energía nacional según registros de la Corporación Eléctrica del Ecuador.
Los períodos secos también incrementan los riesgos de siniestros ambientales que comprometen las zonas de recarga hídrica en la cordillera. Fenómenos climáticos extremos, como los recientes incendios forestales en Azuay y Pichincha, destruyen pajonales de páramo indispensables para la retención y filtración natural de agua hacia los ríos.
Monitoreo hidrológico permanente y parque térmico
Ante el descenso de las reservas hídricas, Celec dispuso la activación preventiva de las unidades térmicas disponibles en el país y el seguimiento continuo de los caudales en las cuencas orientales para dosificar el despacho de energía hidroeléctrica.
Cenace reiteró el llamado a los sectores industriales y residenciales a optimizar el consumo de electricidad durante las horas pico para preservar el nivel de los embalses ante la prolongación del estiaje andino.




