- El Gobierno canalizó USD 168,6 millones a pequeños productores agrícolas y pecuarios entre octubre de 2025 y el 18 de septiembre de 2026.
- Se concretaron 15.031 operaciones en las 24 provincias del país a través del Crédito Productivo 7×7.
- El 43,39 % de los créditos, más de USD 66,6 millones, se colocó en mujeres productoras.
- El programa ofrece una tasa preferencial del 7 % anual y plazos de hasta siete años.
El Gobierno del presidente Daniel Noboa canalizó USD 168,6 millones a pequeños productores agrícolas y pecuarios de las 24 provincias del país entre octubre de 2025 y el 18 de septiembre de 2026, a través del Crédito Productivo 7×7 que opera BanEcuador. En ese periodo se concretaron 15.031 operaciones destinadas a capital de trabajo, compra de insumos e inversión en maquinaria, equipos e infraestructura productiva.
Cómo se repartió el financiamiento por sector
El sector pecuario recibió USD 86,6 millones mediante 6.843 operaciones, mientras que el agrícola concentró USD 81,4 millones en 8.127 operaciones. Del total colocado, el 43,39 % de los créditos correspondió a mujeres productoras, con más de USD 66,6 millones otorgados a ese grupo, según el reporte oficial retomado por el sector agropecuario nacional.
Este monto se suma a la evolución que BanEcuador ya había reportado semanas antes: hasta el 27 de agosto, la entidad había entregado más de USD 109 millones en financiamiento 7×7 a 9.703 beneficiarios en todo el país, con Loja (USD 14,1 millones), Tungurahua (USD 8 millones), Carchi (USD 7,8 millones) y Morona Santiago (USD 7,7 millones) entre las provincias que más recursos recibieron hasta ese corte. El salto de esa cifra a los USD 168,6 millones en apenas tres semanas confirma un ritmo de colocación creciente del programa hacia el cierre de 2026.
Condiciones del Crédito 7×7 y quién puede acceder
El Crédito 7×7 de BanEcuador ofrece financiamiento de USD 500 a USD 250.000, con una tasa preferencial del 7 % anual, plazos de hasta 84 meses para activo fijo y hasta 36 meses para capital de trabajo, y periodos de gracia de hasta tres años. Para acceder, los productores del sector agrícola deben estar inscritos en el Registro de Agricultura Familiar Campesina (AFC) o en el Registro Nacional Agropecuario (RNA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería; los pescadores artesanales requieren credencial vigente de la Subsecretaría de Recursos Pesqueros, y quienes se dedican a la acuicultura o la pesca industrial necesitan un acuerdo ministerial vigente de la Subsecretaría de Acuacultura.
Entre los requisitos documentales, BanEcuador pide al solicitante presentar una proforma detallada con la fecha de vigencia de los materiales, insumos y equipamiento que planea adquirir con el crédito. Según el monto solicitado, la entidad acepta garantías personales, hipotecarias, prendarias o certificados de inversión, y las formas de pago pueden pactarse de manera mensual, bimestral, trimestral, semestral, anual o al vencimiento del plazo, de acuerdo con el flujo de ingresos de cada actividad productiva.
El programa forma parte de la estrategia de financiamiento productivo que el Gobierno Nacional impulsa para el campo desde 2025, con el objetivo declarado de facilitar el acceso al crédito y fortalecer las actividades de pequeños y medianos productores en todo el territorio ecuatoriano.
La meta hasta 2029
A través del Proyecto AGROIMPACTO, el Gobierno prevé continuar hasta 2029 con acciones orientadas a ampliar el acceso al crédito para pequeños y medianos productores del país, en un esquema que combina la banca pública con el acompañamiento técnico del Ministerio de Agricultura y Ganadería a los beneficiarios.
El financiamiento se entrega en un contexto en el que el sector agropecuario ecuatoriano enfrenta presiones de costos de insumos y variabilidad climática, factores que el propio Gobierno ha señalado como parte de la justificación para sostener tasas preferenciales y plazos extendidos frente a la oferta de la banca privada. Los créditos otorgados bajo este esquema se destinan exclusivamente a actividades productivas verificables, no a consumo, y quedan sujetos a seguimiento posterior para comprobar el uso adecuado de los recursos entregados a cada productor.
Un sector agroexportador que también enfrenta presiones
El impulso crediticio al campo llega mientras otros rubros del agro ecuatoriano atraviesan dificultades propias. Días atrás, panoramaecuador.com reportó una caída del 55 % en el volumen de exportaciones de cacao, con el fenómeno de El Niño como amenaza directa para la próxima cosecha. Ese tipo de contexto es, precisamente, el que el Gobierno invoca para justificar líneas como el Crédito 7×7: dar liquidez inmediata a productores que compiten contra ciclos climáticos y de precios internacionales que no controlan.
Para las autoridades, sostener el ritmo de colocación del programa hasta 2029 es también una apuesta por reducir la dependencia de pequeños y medianos productores frente al crédito informal, que suele imponer tasas muy superiores al 7 % anual que ofrece la banca pública a través de este mecanismo. El seguimiento provincial de los desembolsos, con reportes periódicos como el de Loja, Tungurahua, Carchi y Morona Santiago, permite además a BanEcuador y al Ministerio de Agricultura y Ganadería ajustar la oferta crediticia según la demanda real de cada zona productiva del país.




