- Más de 80.000 trabajadores marcharon en Bruselas en protesta por reformas laborales y fiscales.
- Grupos encapuchados arrojaron proyectiles e incendiaron mobiliario urbano en el centro.
- La policía empleó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
- El transporte público, puertos y aeropuertos operaron con severas restricciones y demoras.
Una masiva jornada de huelga nacional convocada por los principales sindicatos de Bélgica derivó este viernes en violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden en el centro de Bruselas, dejando un saldo de al menos 14 personas heridas, más de 30 detenidos y cuantiosos daños en locales comerciales y edificios gubernamentales.
Rechazo sindical a recortes presupuestarios y pensiones
La movilización congregó a más de 80.000 manifestantes procedentes de diversas regiones del país para protestar contra el plan de ajuste fiscal impulsado por la coalición de gobierno, que contempla elevar la edad mínima de jubilación anticipada, flexibilizar jornadas laborales y congelar salarios en el sector público para cumplir los objetivos de déficit fijados por la Unión Europea.
Aunque la marcha principal transcurrió de forma pacífica a lo largo de los bulevares capitalinos, un grupo de centenares de jóvenes encapuchados se separó de la columna central al llegar a las inmediaciones del barrio europeo, levantando barricadas con contenedores de basura incendiados y atacando con adoquines y pirotecnia pesada las vallas de seguridad de los ministerios.
Este tenso panorama social en el corazón de Europa enlaza con las tensiones sociopolíticas internacionales abordadas en análisis de conflictos y estabilidad en territorio europeo, donde las presiones económicas tensionan la gobernanza democrática.
Paralización del transporte y respuesta policial
La policía federal belga desplegó unidades de caballería, drones de vigilancia y camiones hidrantes con cañones de agua a presión para repeler los ataques y despejar las principales arterias viales. De acuerdo con informes del Ayuntamiento de Bruselas, los bomberos atendieron más de 40 focos de incendio en paradas de tranvía y escaparates bancarios.
La medida de fuerza paralizó casi por completo el servicio del metro de Bruselas, redujo los vuelos comerciales en el aeropuerto de Zaventem en un 60% y bloqueó el ingreso de camiones de carga en los puertos marítimos de Amberes y Zeebrugge.
Llamado al diálogo y advertencia de nuevas medidas
El primer ministro belga condenó los actos de violencia callejera a través de una rueda de prensa oficial difundida por la cadena pública RTBF, instando a las cúpulas sindicales a retomar las mesas de concertación social sin recurrir a la paralización de los servicios básicos de la ciudadanía.
Por su parte, los secretarios generales de las confederaciones gremiales advirtieron que si el Ejecutivo no retira las cláusulas lesivas del presupuesto, convocarán a un nuevo paro general de 48 horas a finales de noviembre, intensificando la presión popular en toda la nación.
Tensión sindical y advertencia de nuevas movilizaciones en Bélgica
Los portavoces de las principales centrales obreras advirtieron que, si el Gobierno no abre una mesa de concertación sobre el poder adquisitivo de los asalariados, convocarán a paros sectoriales escalonados en puertos estratégicos y refinerías durante las próximas semanas. El impacto de la jornada ya se tradujo en cancelaciones masivas de vuelos en el aeropuerto internacional de Zaventem y la interrupción de rutas de trenes de alta velocidad hacia París y Londres.
El sector empresarial belga, por su parte, calculó pérdidas de varias decenas de millones de euros derivadas de la paralización logística e instó a las autoridades a garantizar el libre tránsito de mercancías. La policía federal mantendrá retenes en las arterias viales periféricas para prevenir nuevos focos de confrontación nocturna.
El Ministerio del Interior de Bélgica informó que los agentes antimotines emplearon cañones de agua y gases lacrimógenos en puntos estratégicos cercanos a la estación de trenes de Bruselas Sur para disipar focos aislados de vandalismo. Las autoridades municipales reiteraron su llamado a mantener las protestas dentro de los cauces pacíficos autorizados.




