- Los incendios forestales de la temporada seca 2026 afectan ya cerca de 1.000 hectáreas en Quito.
- La cifra es menor a las 2.200 hectáreas quemadas durante todo 2024.
- El Municipio restauró 1.800 hectáreas con 200.000 plantas nativas tras la temporada de 2024.
- El Secretario de Ambiente advierte que el fuego «modifica» las propiedades del suelo por semanas.
La Secretaría de Ambiente de Quito reportó que la temporada seca de 2026 deja hasta el momento un saldo preliminar de 1.000 hectáreas de vegetación afectadas por incendios forestales, según la actualización difundida este 15 de septiembre de 2026. La cifra corresponde a un corte parcial al 13 de septiembre y todavía puede aumentar mientras se mantengan las condiciones secas propias de esta época del año en el Distrito Metropolitano.
Una temporada menos severa que la de 2024, por ahora
«Alrededor de 1.000 hectáreas resultaron afectadas durante la temporada seca de 2026», precisó Santiago Sandoval, secretario de Ambiente de Quito, al comparar el dato con las 2.200 hectáreas que el fuego consumió durante todo 2024, uno de los años más críticos para la capital en materia de incendios forestales. Tras esa temporada, el Municipio restauró 1.800 hectáreas con la siembra de 200.000 plantas nativas, un trabajo que Sandoval considera clave para evitar que las zonas ya quemadas vuelvan a arder con la misma intensidad.
El funcionario explicó que el daño de un incendio forestal no termina cuando se apagan las llamas. «El fuego destruye materia orgánica del suelo, modifica sus propiedades y afecta las raíces», señaló, en referencia al proceso de dos a tres semanas de enfriamiento que requiere el terreno antes de que técnicos puedan evaluar con precisión el daño real y decidir qué áreas necesitan reforestación prioritaria.
La respuesta operativa se refuerza en varios frentes
Solo en los incidentes más recientes de la capital, el Cuerpo de Bomberos movilizó hasta 70 uniformados y 27 vehículos para controlar un foco en el sector de La Vicentina-Itchimbía, mientras que cuadrillas municipales retiraron 30 árboles en riesgo de caída sobre la avenida Velasco Ibarra un día después. Ese despliegue se suma al que ya opera de forma permanente en otros dos incendios forestales en el norte de Quito, donde bomberos trabajan en simultáneo para evitar que el fuego avance hacia zonas pobladas.
El Municipio también intensificó los controles administrativos: solo en lo que va de la temporada, la Secretaría de Ambiente ya sancionó a 235 infractores por quemas a cielo abierto, una práctica que las autoridades identifican como una de las principales causas humanas detrás de los incendios que se registran cada año en los valles y laderas que rodean la ciudad.
Sandoval insistió en que la cifra de 1.000 hectáreas es todavía preliminar y podría variar en las próximas semanas, dependiendo de si las lluvias llegan antes o después de lo previsto para esta parte del año. Mientras tanto, la Secretaría mantiene activos los operativos de vigilancia en zonas de alto riesgo y pide a la ciudadanía evitar fogatas o quemas no autorizadas en quebradas y áreas verdes del Distrito Metropolitano.




