- El embalse de la central hidroeléctrica Mazar experimentó una favorable recuperación de 1,05 metros durante las últimas horas, impulsado por constantes precipitaciones en diversos cantones de la provincia de Azuay.
- De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), la cota del reservorio hídrico pasó de 2.
- Pese al repunte puntual, especialistas en climatología e hidrología advierten que el nivel alcanzado dista de superar la crisis energética estructural.
El embalse de la central hidroeléctrica Mazar experimentó una favorable recuperación de 1,05 metros durante las últimas horas, impulsado por constantes precipitaciones en diversos cantones de la provincia de Azuay. Este incremento representa un respiro técnico para el sistema eléctrico interconectado ecuatoriano, que atraviesa un riguroso período de estiaje que ha condicionado la generación energética en las principales cuencas hidrográficas australes.
Incremento de la cota y gestión operativa de la reserva
De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), la cota del reservorio hídrico pasó de 2.121,34 metros sobre el nivel del mar (msnm) a 2.122,39 msnm. Las lluvias registradas en sectores estratégicos como Cuenca, El Pan, Sevilla de Oro y Gualaceo favorecieron el incremento en los afluentes que alimentan de forma directa el complejo hidroeléctrico de Paute.
A la par de las condiciones meteorológicas favorables, las autoridades del sector eléctrico implementaron una pausa técnica en la operación de las turbinas de la central Mazar. Esta maniobra de contingencia permitió acumular los volúmenes de agua entrantes sin desfogar caudales, maximizando el aprovechamiento del recurso hídrico para las semanas de mayor demanda productiva e industrial del país. Este desarrollo se articula con iniciativas de dinámica energética y abastecimiento nacional de combustibles.
Proyecciones técnicas y necesidad de precipitaciones continuas
Pese al repunte puntual, especialistas en climatología e hidrología advierten que el nivel alcanzado dista de superar la crisis energética estructural. Investigadores del Observatorio de Clima de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) señalan que se requerirían al menos quince días consecutivos de lluvias moderadas y fuertes en la cuenca alta para consolidar una recuperación sostenible del complejo Paute Integral.
Paralelamente, la central Coca Codo Sinclair también registró un aumento sustancial en su caudal, alcanzando los 267 metros cúbicos por segundo (m³/s) frente a los 152 m³/s computados en jornadas previas. No obstante, el Ministerio de Energía mantiene vigentes los planes de racionamiento programado y la importación de electricidad desde Colombia para salvaguardar la estabilidad de la red troncal.
El comportamiento del clima en la cordillera oriental será decisivo en las próximas jornadas para determinar si los embalses logran consolidar un margen de seguridad operativa que permita flexibilizar las restricciones vigentes a nivel nacional.
El monitoreo hidrológico de la cuenca del Paute es considerado de máxima seguridad nacional debido a que el complejo hidroeléctrico aporta cerca del treinta y cinco por ciento de la energía que consume el Ecuador. Analistas del sector eléctrico explican que durante los meses más severos del estiaje, la evaporación acelerada y la ausencia de precipitaciones en los páramos de Azuay y Morona Santiago reducen drásticamente los caudales de los ríos Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara.
Por ello, la estrategia de aprovechamiento hídrico contempla coordinar de forma sincronizada las descargas entre las presas de Mazar, Daniel Palacios (Amaluza) y Sopladora. Esta operación escalonada permite maximizar la generación en las horas pico de mayor demanda y conservar agua durante los periodos nocturnos, optimizando cada metro cúbico ingresado tras los recientes aguaceros.
Fuente original: El Oriente / Energía
