El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retomó su viaje hacia Davos, Suiza, luego de que un problema eléctrico menor obligara al Air Force One a regresar de manera preventiva a la Base Conjunta Andrews, en Maryland. El incidente de Trump Air Force One Davos ocurrió la noche del martes, cuando la aeronave presidencial ya llevaba más de una hora en el aire rumbo al Foro Económico Mundial.
Un giro inesperado en pleno vuelo transatlántico
De acuerdo con la Casa Blanca, el avión dio media vuelta debido a un fallo eléctrico de carácter menor, decisión adoptada por “extrema precaución”. Según datos de seguimiento aéreo de ADS-B Exchange, el Air Force One realizó el giro sobre el océano Atlántico, frente al extremo oriental de Long Island, Nueva York. Posteriormente, la aeronave aterrizó sin inconvenientes en Maryland poco después de las 11:00 p.m., hora del Este. Cabe destacar que la misión Trump Air Force One Davos cobró relevancia internacional.
Logística acelerada y cambio de aeronave presidencial
Una vez en tierra, el equipo presidencial activó un operativo logístico inmediato. Según reporteros del pool presidencial, el personal trasladó equipaje entre aeronaves, mientras la tripulación movía cajas de fruta, sándwiches envueltos y bebidas. Aproximadamente una hora después, Trump volvió a despegar en una aeronave de respaldo, que asumió oficialmente el distintivo de Air Force One, ya que este nombre corresponde al avión en el que viaja el presidente, y no a una aeronave específica. No obstante, el episodio de Trump Air Force One Davos pone en evidencia los desafíos operativos del viaje presidencial.
Antecedentes recientes y envejecimiento de la flota
Este episodio marca la segunda vez en meses recientes que Trump debe recurrir a un avión alternativo. En septiembre, durante una visita al Reino Unido, el mandatario y la primera dama, Melania Trump, debieron cambiar de helicóptero tras detectarse un problema hidráulico, según informó entonces la portavoz presidencial Karoline Leavitt.
Los actuales Boeing 747 utilizados como Air Force One superan los 35 años de servicio, una situación que ha generado frustración en Trump y costos millonarios para Boeing. Aunque los nuevos aviones presidenciales estaban previstos para 2022, su entrega fue aplazada hasta mediados de 2028. En diciembre, la Fuerza Aérea de EE. UU. aprobó una modificación contractual por 15,5 millones de dólares, elevando el valor total del acuerdo a más de 4.300 millones. Además, el caso Trump Air Force One Davos sigue dando de qué hablar en la opinión pública.
Aviones adicionales y controversias en curso
Paralelamente, la Fuerza Aérea anunció la compra de dos aeronaves Boeing a la aerolínea alemana Lufthansa, con entregas previstas para este año, destinadas a reforzar el futuro programa de transporte presidencial. Asimismo, un avión qatarí regalado a Trump el año pasado se encuentra en proceso de adaptación, lo que ha generado preocupaciones legales, éticas y de seguridad. Aunque el presidente afirmó que podría estar listo el próximo mes, expertos aeronáuticos mantienen serias dudas.
Incidentes poco frecuentes, pero documentados
A pesar de la antigüedad de la flota, los problemas técnicos en el Air Force One son extremadamente raros. Un antecedente similar ocurrió en 2006, cuando un fallo mecánico obligó al entonces presidente George W. Bush a utilizar una aeronave de respaldo durante una visita oficial a Vietnam. Por último, la situación de Trump Air Force One Davos demuestra la complejidad de los viajes presidenciales internacionales.
Te puede interesar:
Investigación legislativa pone bajo la lupa la gestión de Pabel Muñoz por trolebuses eléctricos
Fuente:
edition.cnn.com
