- Científicos secuenciaron el ADN completo de restos humanos de 30.000 años descubiertos en el suroeste de Francia.
- El hallazgo genético representa el registro más antiguo de la región y aclara migraciones del Paleolítico Superior.
- La investigación confirma intercambios biológicos y culturales imprevistos entre poblaciones europeas ancestrales.
Un consorcio internacional de paleogenetistas y antropólogos logró secuenciar el genoma humano de 30.000 años más antiguo descubierto hasta la fecha en territorio francés, modificando los paradigmas sobre las migraciones del Paleolítico Superior.
Antecedentes y desarrollo de los acontecimientos verificados
El material biológico, recuperado de un yacimiento fósil en el suroeste de Francia, perteneció a una mujer asociada a la cultura Gravetiense, cuyo estado de conservación permitió obtener una cobertura genética de alta resolución, según detalla la revista Nature.
Los análisis comparativos revelaron que las poblaciones que poblaron Europa occidental mantenían flujos genéticos continuos con linajes orientales, descartando la hipótesis de aislamiento geográfico durante los episodios glaciares más severos.
Instituciones patrimoniales y comités científicos adscritos a la Unesco resaltaron que las nuevas metodologías de secuenciación de ADN antiguo permiten reconstruir genealogías milenarias a partir de muestras óseas microscópicas.
Los investigadores destacaron que el perfil genómico obtenido aporta información invaluable sobre la evolución del sistema inmunológico humano y la resistencia a patógenos ancestrales en épocas preagrícolas.
Este descubrimiento abre la puerta a nuevas excavaciones estratigráficas para identificar vestigios de adaptación cultural y tecnológica en los grupos humanos que antecedieron al Neolítico.
El yacimiento arqueológico donde se hallaron los restos de la mujer gravetiense había sido excavado inicialmente a mediados del siglo pasado, pero solo con las herramientas bioinformáticas actuales fue posible extraer ADN nuclear no contaminado.
Impacto sectorial y valoraciones de los organismos oficiales
Especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia destacaron en Nature que la pureza del material genético permitió una cobertura de secuenciación superior al 98%, una cifra récord para muestras del Paleolítico Superior.
Los datos genómicos indican que los grupos de cazadores-recolectores europeos contaban con adaptaciones fisiológicas específicas para tolerar dietas ricas en proteínas animales y bajas en carbohidratos simples.
Comisiones científicas de la Unesco subrayaron que este estudio demuestra la necesidad de preservar colecciones osteológicas antiguas en museos, ya que la evolución tecnológica continuará revelando datos inéditos sobre el pasado de la humanidad.
El análisis filogenético confirmó que las poblaciones occidentales y orientales mantuvieron intercambios matrimoniales periódicos a lo largo de los valles fluviales de Europa central, refutando teorías sobre barreras biológicas infranqueables.
Genetistas evolutivos consideran que la secuenciación de genomas ancestrales proporciona una valiosa línea de base para comprender cómo los patógenos históricos modelaron el sistema inmunológico del ser humano moderno.
Los autores del proyecto anunciaron que publicarán los datos crudos de secuenciación en repositorios de acceso abierto para que equipos internacionales puedan integrar las muestras en modelos globales de demografía prehistórica.
Para explorar más análisis sobre los avances científicos y descubrimientos arqueológicos, le invitamos a revisar nuestro artículo sobre los avances en investigaciones científicas en nuestra sección especializada.
El análisis morfológico complementario de los restos fósiles confirmó que el individuo poseía adaptaciones esqueléticas desarrolladas para soportar prolongadas jornadas de caminata en terrenos escarpados durante las expediciones de caza estacional.
Paleontólogos y bioarqueólogos vinculados al proyecto señalaron en Nature que la dieta de estos grupos incluía una amplia variedad de fauna pleistocénica y recursos vegetales silvestres recolectados en los refugios boscosos del macizo central francés.
Las técnicas de datación por radiocarbono con espectrometría de masas con aceleradores corroboraron que la antigüedad del espécimen se sitúa con alta probabilidad en el intervalo de 29.800 a 30.500 años antes del presente.
El análisis morfológico complementario de los restos fósiles confirmó que el individuo poseía adaptaciones esqueléticas desarrolladas para soportar prolongadas jornadas de caminata en terrenos escarpados durante las expediciones de caza estacional.
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Las técnicas de datación por radiocarbono con espectrometría de masas con aceleradores corroboraron que la antigüedad del espécimen se sitúa con alta probabilidad en el intervalo de 29.800 a 30.500 años antes del presente.
El equipo multidisciplinario continuará los trabajos de prospección en abrigos rocosos adyacentes para determinar si existió una ocupación continuada durante las fases más frías del Último Máximo Glacial.
