La pérdida auditiva puede afectar la comunicación, la orientación y el estado de ánimo de las personas mayores, explica Ariana Araujo, especialista de GAES. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada tres personas mayores de 65 años presenta algún grado de disminución auditiva.
Memoria, equilibrio y vida social
Araujo señala que escuchar exige un procesamiento activo; cuando es difícil, la persona hace un esfuerzo adicional para seguir conversaciones, sobre todo en ambientes ruidosos. Los sonidos también aportan referencias para orientarse, como una voz, un vehículo que se acerca o una alarma, aunque la audición no es responsable por sí sola del equilibrio.
La especialista añade que, si seguir una charla cuesta demasiado, algunas personas evitan reuniones o intervienen menos, lo que puede generar aislamiento o frustración. Recomienda atender los cambios y realizar evaluaciones oportunas, y considera la salud auditiva parte del cuidado integral.
