La salud y nutrición escolares constituyen un pilar esencial del aprendizaje. Además, representan una inversión estratégica para un futuro más sostenible, inclusivo y pacífico. Cuando los sistemas educativos priorizan la salud y la nutrición, los beneficios trascienden el aula y alcanzan a las comunidades.
En este contexto, la salud y nutrición escolares permiten mejorar el rendimiento académico. También fortalecen la equidad educativa y promueven entornos de aprendizaje seguros y protectores. Por ello, cada vez más países integran estas políticas en sus agendas educativas.
Situación actual de la salud y nutrición escolares en el mundo
Actualmente, existen avances significativos. Nueve de cada diez países invierten en programas escolares de salud y nutrición. Además, 459 millones de niñas y niños reciben comidas escolares en todo el mundo.
Asimismo, más de 100 países cuentan con programas de vacunación escolar. Casi todos incluyen educación para la salud y el bienestar en sus planes de estudio. Sin embargo, persisten brechas importantes.
Setenta y tres millones de niñas y niños marginados no reciben alimentación escolar. Esta situación limita su capacidad de aprendizaje. Además, uno de cada tres niños sufre violencia física en la escuela.
Por otro lado, casi una cuarta parte de las escuelas carece de agua potable básica. Una de cada cinco no dispone de saneamiento adecuado. Estas carencias afectan directamente la salud y nutrición escolares.
Impacto de la salud y nutrición escolares en el aprendizaje
Invertir en salud y nutrición escolares significa apostar por el bienestar integral de los estudiantes. El informe Aprender y prosperar demuestra que los alumnos sanos y bien alimentados aprenden mejor.
Por ejemplo, el absentismo escolar se reduce cuando los entornos son libres de violencia. Además, la matriculación aumenta cuando se ofrecen comidas escolares. Asimismo, el acceso a agua, saneamiento e higiene mejora la asistencia, especialmente en niñas durante la menstruación.

Principales desafíos persistentes
A pesar de los progresos, los programas aún no alcanzan a todos los educandos. Las comunidades más pobres siguen siendo las más afectadas. Además, la naturaleza multisectorial puede generar acciones fragmentadas.
Por ello, se requiere mayor coordinación. También es fundamental fortalecer el seguimiento y la evaluación de las políticas de salud y nutrición escolares.
El papel de la UNESCO y la acción colectiva
La UNESCO sitúa la salud y nutrición escolares en el centro de su mandato educativo. A través de estrategias, normas mundiales y cooperación internacional, impulsa sistemas educativos resilientes y saludables.
En colaboración con organismos como UNICEF, OMS y FAO, promueve enfoques holísticos. Estos integran salud física, mental y bienestar psicosocial. Las recientes crisis sanitarias han evidenciado la necesidad de esta acción conjunta.
Finalmente, el Grupo Interinstitucional sobre Salud y Nutrición Escolar coordina esfuerzos globales. Su objetivo es garantizar que niñas, niños y adolescentes aprendan mejor y desarrollen todo su potencial.
Fuente: Unesco.org
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