La erosión regresiva del río Coca se ha convertido en uno de los mayores desafíos ambientales, energéticos y económicos que enfrenta Ecuador en la actualidad. Desde el colapso de la cascada San Rafael en febrero de 2020, este fenómeno natural ha provocado daños significativos en infraestructura estratégica, afectando oleoductos, poliductos, carreteras, puentes y poblaciones enteras.

Según estimaciones de expertos, las pérdidas acumuladas derivadas de este proceso alcanzan entre 4.700 y 5.500 millones de dólares hasta mayo de 2026. La situación genera preocupación debido a que el frente erosivo continúa avanzando hacia las instalaciones de captación de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, responsable de aproximadamente una cuarta parte de la energía eléctrica que consume el país.
Un fenómeno que cambió la geografía del río Coca
La erosión regresiva comenzó tras el colapso de la emblemática cascada San Rafael, considerada durante décadas la más alta del Ecuador. Este evento alteró profundamente la dinámica del río Coca, provocando que el cauce empezara a retroceder aguas arriba de forma acelerada.
A medida que el fenómeno avanza, destruye las márgenes del río y profundiza su lecho, generando movimientos masivos de tierra, arena, rocas y vegetación. Este proceso no solo modifica el paisaje natural, sino que afecta directamente a la infraestructura construida en la zona.
En más de seis años, el frente erosivo ha recorrido más de 15 kilómetros desde el punto donde desapareció la cascada, acercándose peligrosamente a instalaciones consideradas estratégicas para la economía nacional.
Miles de millones de dólares en pérdidas
Los geólogos Alfredo Carrasco y Bernardo Beate, quienes han estudiado de cerca el comportamiento de la erosión del río Coca, estiman que las pérdidas económicas acumuladas oscilan entre los 4.700 y los 5.500 millones de dólares.
Esta cifra incluye diversos impactos directos e indirectos:
- Paralización temporal de exportaciones petroleras.
- Suspensión de operaciones de los sistemas de transporte de hidrocarburos.
- Construcción de variantes emergentes para oleoductos y poliductos.
- Daños en carreteras estratégicas.
- Colapso de puentes.
- Pérdida de áreas pobladas.
- Costos de mitigación ambiental.
- Inversiones en obras de contención.
- Interrupciones en la generación eléctrica.
Las afectaciones petroleras han sido particularmente costosas debido a que Ecuador depende en gran medida de las exportaciones de crudo para sostener sus ingresos fiscales.
Coca Codo Sinclair: la infraestructura más amenazada
La principal preocupación actualmente se centra en la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, considerada la obra energética más importante del país.
La planta cuenta con una capacidad instalada de 1.500 megavatios, suficiente para cubrir alrededor del 25 % de la demanda eléctrica nacional, que en promedio alcanza los 4.200 megavatios.
De acuerdo con el más reciente informe de monitoreo de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), emitido el 18 de junio de 2026, el frente erosivo se encuentra a apenas 3,6 kilómetros de las obras de captación de la hidroeléctrica.
La proximidad del fenómeno genera preocupación entre especialistas, quienes advierten que una afectación directa a las estructuras podría comprometer seriamente la generación eléctrica del país.
El peligro oculto: los sedimentos
Además de la amenaza física de la erosión, existe un problema igualmente preocupante: la enorme cantidad de sedimentos que son transportados por el río.
Los especialistas estiman que desde 2020 se han movilizado alrededor de 500 millones de toneladas de material, entre arena, rocas, troncos y otros residuos naturales.
La magnitud de esta cifra es impresionante. Según los expertos, esta cantidad de sedimentos sería suficiente para llenar más de 1.500 veces el Estadio Olímpico Atahualpa desde la cancha hasta la parte superior de sus graderíos.
Este material se acumula progresivamente en distintos sectores del río, afectando especialmente las áreas cercanas a la descarga de agua de Coca Codo Sinclair.
Riesgo de inundación en la casa de máquinas
El consultor hidroeléctrico Ricardo Buitrón ha alertado sobre una situación crítica relacionada con la acumulación de sedimentos.
Según explica, el aumento del nivel del cauce frente al túnel de descarga podría provocar que las aguas regresen hacia la casa de máquinas de la hidroeléctrica. De ocurrir este escenario, existiría un alto riesgo de inundación de las instalaciones.
Una emergencia de esta naturaleza obligaría a suspender la generación eléctrica de la central, generando consecuencias severas para el Sistema Nacional Interconectado.
Dado que Coca Codo Sinclair aporta cerca de una cuarta parte de la energía del país, una paralización prolongada podría incrementar la vulnerabilidad energética del Ecuador.
Obras de contención bajo cuestionamientos
Las medidas implementadas hasta ahora para controlar el avance de la erosión han sido objeto de críticas por parte de especialistas.
Uno de los casos más señalados corresponde a un dique permeable construido con una inversión aproximada de 19 millones de dólares. La estructura sufrió daños parciales tras una crecida extraordinaria registrada en mayo de 2026.
Este hecho ha reavivado el debate sobre la eficacia de las obras ejecutadas y la necesidad de replantear las estrategias de mitigación.
Varios expertos consideran que las intervenciones realizadas no han logrado contener adecuadamente el fenómeno y que se requiere una planificación técnica más robusta para enfrentar un problema de gran complejidad geológica.
El Gobierno reconoce la gravedad del problema
El ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, reconoció recientemente que Coca Codo Sinclair fue construida en una zona de alto riesgo geológico.
El funcionario aseguró que el Gobierno está priorizando el tema y anunció la conformación de una comisión interinstitucional para acelerar los procesos relacionados con nuevas obras de protección.
La intención es agilizar decisiones técnicas y contractuales que permitan enfrentar con mayor rapidez el avance de la erosión.
Expertos piden apoyo internacional
Diversos especialistas consideran que la magnitud del problema supera las capacidades de respuesta tradicionales y requiere asesoría internacional de alto nivel.
Entre las propuestas planteadas figura la creación de un comité técnico conformado por expertos nacionales y extranjeros en geología, ingeniería hidráulica, infraestructura y gestión de riesgos.
Los analistas sostienen que la experiencia internacional podría contribuir a identificar soluciones más efectivas y evitar errores en futuras intervenciones.
Asimismo, recuerdan que organismos internacionales ya han advertido sobre la amenaza que representa el avance de la erosión para Coca Codo Sinclair.
Menos de cinco años para actuar
Uno de los escenarios más preocupantes fue planteado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (Usace), que asesora a Celec en el monitoreo de este fenómeno.
En una evaluación realizada en 2024, el organismo estimó que el frente erosivo podría alcanzar las obras de captación de Coca Codo Sinclair en un plazo de hasta cinco años si las condiciones actuales se mantienen.
Dos años después de aquella advertencia, el fenómeno continúa avanzando y la distancia que lo separa de la hidroeléctrica es cada vez menor.
Esta situación ha encendido las alarmas entre expertos, autoridades y sectores productivos, que coinciden en que las decisiones que se adopten durante los próximos años serán determinantes para proteger una infraestructura vital para la seguridad energética del Ecuador.
Una amenaza nacional que trasciende al Napo
Aunque el fenómeno ocurre en la provincia de Napo, sus consecuencias impactan directamente a todo el país. La afectación de la principal hidroeléctrica nacional, junto con los daños acumulados en infraestructura petrolera y vial, convierten a la erosión del río Coca en un problema de interés estratégico para Ecuador.
Las pérdidas multimillonarias registradas hasta ahora evidencian la magnitud del desafío. Sin embargo, el mayor riesgo podría estar aún por delante si no se implementan soluciones integrales capaces de frenar el avance del fenómeno y proteger las infraestructuras críticas que sostienen la economía y el sistema energético nacional.
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