- El incendio forestal en Casitagua continúa activo por cuarto día consecutivo en el norte de Quito.
- El fuego ha consumido más de 300 hectáreas de vegetación nativa en la parroquia de Pusuquí.
- Más de 200 bomberos, militares y policías operan con apoyo de helicópteros y descargas de agua.
- Las brigadas lograron contener el avance hacia zonas pobladas pero combaten focos en la cima.
- El alcalde Pabel Muñoz calificó la catástrofe ambiental de crimen premeditado contra la ciudad.
Por cuarto día consecutivo, brigadas especializadas de emergencia combaten un destructivo incendio forestal en Casitagua que ha devastado más de 300 hectáreas de pajonal y bosque nativo en el volcán inactivo situado en Pusuquí, extremo norte del Distrito Metropolitano de Quito, este 21 de septiembre de 2026.
El alcalde capitalino, Pabel Muñoz, informó tras el balance de la jornada que el avance del fuego logró ser contenido en los flancos inferiores, evitando que las llamas alcancen conjuntos residenciales e infraestructura estratégica en la autopista Manuel Córdova Galarza. Sin embargo, advirtió que persiste un punto crítico activo en la parte alta de la montaña, donde equipos de tierra intentan cercar las brasas pese a la densa humareda y pendientes escarpadas.
Operativo aéreo y descargas de agua continuas
El Cuerpo de Bomberos de Quito, en coordinación con la Secretaría de Gestión de Riesgos y aeronaves de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, ejecutó más de 146 descargas aéreas de agua mediante el sistema bambi bucket durante el fin de semana. En el acumulado de la emergencia se contabilizan 247 descargas que permitieron sofocar lenguas de fuego avivadas por rachas de viento superiores a 40 kilómetros por hora.
Más de 200 efectivos permanecen desplegados en el terreno, equipados con herramientas manuales, batefuegos y bombas de espalda para liquidar líneas de fuego que amenazan con propagarse hacia quebradas contiguas del sector de Pomasqui.
Impacto ambiental y acciones judiciales
La catástrofe ambiental generó una densa nube de ceniza y partículas en suspensión que afectó la calidad del aire en parroquias como Calderón, Carcelén y San Antonio de Pichincha. El burgomaestre calificó el hecho como un verdadero crimen ambiental y ratificó que el Municipio presentó denuncias penales en la Fiscalía General del Estado para identificar a los presuntos causantes del siniestro provocado.
Protección de la biodiversidad andina y monitoreo del aire
Especialistas en gestión ambiental y técnicos del Municipio de Quito monitorean el impacto del fuego sobre especies endémicas de flora y fauna como pumamaquis, quishuares y diversas aves rapaces que habitan las faldas del volcán inactivo.
Asimismo, los equipos de control ambiental vigilan los índices de contaminación del aire en las parroquias aledañas, exhortando a las personas con afecciones respiratorias a evitar actividades al aire libre y utilizar mascarillas mientras persista la presencia de ceniza en el ambiente urbano.
La severidad de los incendios forestales en la serranía ecuatoriana coincide con temporadas de extrema sequía y vientos intensos, tal como se evidenció cuando las lluvias en el sur de Quito aliviaron el clima mientras el cerro Casitagua ardía en llamas. Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía a denunciar de inmediato cualquier quema agrícola o fogata que pueda reactivar el incendio forestal en Casitagua.




