- Aspirantes a prefecturas y alcaldías grabaron material audiovisual en México junto al expresidente.
- La estrategia electoral promueve alianzas con organizaciones como Unidad Popular y Sociedad Patriótica.
- El movimiento busca transferir el caudal electoral del líder político a cuadros seccionales en 24 provincias.
- El calendario electoral fija el inicio formal de la campaña proselitista para el 12 de noviembre de 2026.
Los cuadros políticos y precandidatos respaldados por la corriente afín a la Revolución Ciudadana han intensificado en las últimas semanas una estrategia comunicacional centrada en la figura del expresidente Rafael Correa con miras a los comicios seccionales adelantados. Pese a que el cronograma reglamentario fijado por el Consejo Nacional Electoral (CNE) establece que la campaña proselitista se desarrollará formalmente entre el 12 y el 26 de noviembre de 2026, los aspirantes han comenzado a difundir piezas de video y fotografías promocionales producidas en territorio mexicano.
Esta fórmula de posicionamiento electoral reedita el esquema aplicado en contiendas anteriores, donde la imagen, voz y respaldo explícito del exmandatario operan como el principal articulador del voto en los territorios. No obstante, el escenario actual presenta una particularidad inédita: debido a la fragmentación de siglas y la inhabilitación de ciertas listas originarias, el liderazgo de la organización ha tenido que pedir el voto por casilleros de agrupaciones históricamente antagónicas, incluyendo acuerdos tácticos con Unidad Popular y Sociedad Patriótica en diversas circunscripciones cantonales y provinciales.
Producción audiovisual en el exterior y despliegue territorial
El propio exmandatario confirmó públicamente el 7 de octubre de 2026 que durante su estadía en la capital mexicana concretó decenas de sesiones de grabación con postulantes a prefecturas, alcaldías y concejalías de distintas regiones del país. En esos contenidos audiovisuales, diseñados para su distribución masiva a través de plataformas digitales como TikTok y Facebook, Correa presenta individualmente a los candidatos y exhorta a sus simpatizantes a no dejarse confundir por los cambios de números o nombres de listas en la papeleta.
Analistas electorales señalan que la dependencia de un liderazgo centralizado busca compensar el desgaste de algunas administraciones locales y blindar a figuras emergentes que carecen de un conocimiento ciudadano extendido. Este despliegue de alianzas pragmáticas responde a la necesidad de sumar estructuras territoriales consolidadas en zonas de la Sierra centro y el Oriente, donde las estructuras partidistas tradicionales cuentan con redes comunitarias activas que facilitan la movilización electoral en las juntas receptoras del voto.
Supervisión electoral y límites del marco legal vigente
El Código de la Democracia y las directrices emitidas por el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) prohíben expresamente el gasto electoral no autorizado y la propaganda anticipada en medios de comunicación convencionales antes del plazo oficial. Sin embargo, el vacío normativo respecto al uso proselitista de redes sociales e internet permite a los actores políticos mantener una presencia continua sin incurrir formalmente en causales directas de descalificación o imputación al gasto límite de campaña.
Este debate sobre el control institucional y el equilibrio de poderes se inserta en una coyuntura de alta fiscalización pública, en sintonía con precedentes jurídicos recientes como cuando la Corte Constitucional dictaminó que la Asamblea debe aprobar el acuerdo con Estados Unidos, reafirmando los límites del marco normativo nacional. El CNE ha advertido que supervisará minuciosamente las denuncias por precampaña y el uso indebido de recursos públicos en actos de promoción política en todo el territorio.
A pocas semanas de la instalación definitiva de las urnas, la contienda seccional se perfila como un termómetro decisivo para medir la vigencia de las identidades políticas en el país. El resultado en las principales capitales de provincia determinará la correlación de fuerzas de cara a los futuros comicios legislativos y presidenciales, consolidando o reconfigurando el mapa de liderazgos territoriales en el Ecuador.
