Los expertos ucranianos desmontaron y analizaron el misil balístico ruso Oreshnik tras el impacto registrado en la ciudad de Dnipro en noviembre de 2024. Este misil Oreshnik de Rusia fue objeto de un análisis detallado. El Instituto de Investigación Científica Forense de Kiev lideró el estudio técnico, cuyos resultados difundió el portal especializado Militaryi. Además, la cadena estadounidense CNN publicó imágenes detalladas de los restos del proyectil, lo que permitió contrastar visualmente las conclusiones del análisis.
Componentes antiguos en el misil Oreshnik
Los especialistas confirmaron que el misil Oreshnik se apoya en componentes electrónicos con varias décadas de antigüedad. Según los investigadores, el sistema no incorpora tecnología moderna, pese a que Rusia lo presenta como un avance estratégico. Por el contrario, los técnicos detectaron soluciones propias de la Guerra Fría y de los primeros programas espaciales soviéticos. Esto refleja cómo el misil Oreshnik de Rusia aún conserva tecnologías anticuadas.
Asimismo, los fragmentos recuperados muestran una estructura interna conservadora. La disposición de los sistemas de navegación inercial coincide con diseños utilizados en misiles balísticos de mediano alcance de generaciones anteriores. Por ello, los analistas descartan que Rusia haya introducido una arquitectura completamente renovada.
Tubos de vacío y sistemas de control soviéticos
Durante el análisis forense, los investigadores hallaron tubos de vacío soviéticos en los paneles de control del misil Oreshnik. En concreto, identificaron krytrons, interruptores electrónicos de acción rápida usados de forma habitual en sistemas de armas del siglo XX. Además, los expertos señalaron que estos componentes pudieron funcionar como resonadores de alta frecuencia. En el caso del misil Oreshnik de Rusia, estos elementos parecen ser reutilizados.
También examinaron partes de un giroscopio recuperado entre los restos. El equipo ucraniano comparó esta tecnología con la utilizada en las misiones espaciales soviéticas tempranas. De hecho, los especialistas bromearon con que el dispositivo habría sido adecuado para la nave de Yuri Gagarin en 1961.
Evidencias de reutilización de piezas
Otro hallazgo relevante del estudio indica que varias piezas del misil se fabricaron a comienzos de 2018. Este dato sugiere que Rusia reutilizó componentes destinados a programas anteriores y no desarrolló piezas nuevas de forma específica para el misil Oreshnik. En consecuencia, el análisis refuerza la idea de una modernización limitada en los misiles como el misil Oreshnik de Rusia.
Evaluación de la inteligencia militar ucraniana
La inteligencia ucraniana ya había advertido que el misil empleado no correspondía realmente al nombre Oreshnik, sino al Cedar, un sistema derivado del programa RS-26 Rubezh. Aunque Moscú presentó el Cedar como un arma moderna capaz de competir con misiles occidentales, los análisis técnicos no respaldan esa afirmación.
En conclusión, los estudios del Instituto Forense de Kiev muestran que el misil Oreshnik mantiene diseños heredados del pasado. Lejos de representar una innovación disruptiva, el sistema confirma la continuidad tecnológica rusa y contradice el discurso oficial sobre un supuesto salto cualitativo en su armamento estratégico.
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Fuente:
siol.net


