Mientras Estados Unidos concentra su atención política y estratégica en Venezuela, Ecuador enfrenta un escenario que, aunque desafiante, también abre una ventana clave para ordenar su economía y corregir fallas estructurales. Expertos y organismos internacionales coinciden en que el país necesita más competencia, menos barreras y mayor inversión productiva si aspira a mejorar salarios y volverse atractivo cuando se reactive la opción de un acuerdo comercial con EE. UU.

EE. UU. enfocado en Venezuela y el impacto regional
Durante al menos un año, la agenda de Estados Unidos estará marcada por el proceso de estabilización, recuperación económica y transición política en Venezuela. Así lo han anticipado el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, tras el arresto de Nicolás Maduro.
Este proceso absorberá buena parte de las prioridades hemisféricas de Washington, dejando a otros países de la región, como Ecuador, en un segundo plano en términos de comercio e inversión.
Sin embargo, este repliegue temporal también puede convertirse en una oportunidad para que Ecuador realice ajustes internos y llegue fortalecido cuando el interés estadounidense vuelva a enfocarse en la región andina.
Una economía con fallas estructurales pendientes
Antes de pensar en nuevos acuerdos comerciales o en una mayor llegada de capital extranjero, Ecuador debe enfrentar problemas de fondo que limitan su desarrollo económico. Uno de los más graves, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es la baja competencia empresarial y laboral, que afecta directamente la productividad y los salarios.
La falta de competencia no solo reduce el dinamismo económico, sino que también genera mercados concentrados, pocas alternativas de empleo de calidad y un entorno poco atractivo para los inversionistas.
Salarios desconectados de la productividad
El informe del BID “Mercados y desarrollo: Cómo la competencia puede mejorar vidas” revela un dato clave: en Ecuador, los trabajadores reciben en promedio apenas 39 centavos por cada dólar de valor agregado que generan las empresas. Esta cifra es una de las más bajas de América Latina y está muy lejos de economías como la de Estados Unidos, donde la participación laboral alcanza los 65 centavos, o de países desarrollados, donde llega a 81 centavos.
Este indicador no mide salarios nominales, sino cuánto del valor producido se transforma efectivamente en ingresos para los trabajadores. Para el BID, una participación tan baja refleja un escaso poder de negociación laboral, típico de mercados con alta concentración y baja competencia.
Poca competencia, menos inversión
La baja competencia también actúa como un freno para la inversión y la innovación. Barreras regulatorias, trámites complejos y políticas que penalizan el crecimiento empresarial reducen la entrada de nuevas empresas y limitan la expansión de las más productivas.
En Ecuador, la estructura productiva está dominada por empresas muy pequeñas, con baja productividad y escasa capacidad de escalar. Muchas regulaciones y esquemas tributarios, aunque buscan protegerlas, terminan creando incentivos para que no crezcan, fragmentando los mercados y perpetuando salarios bajos.
Desde la perspectiva de los inversionistas extranjeros, este entorno se traduce en menor eficiencia, mercados internos débiles y baja previsibilidad, factores que restan competitividad al país frente a otras economías de la región.
Competencia como base de un mercado laboral fuerte
El BID es claro: sin competencia, el crecimiento económico no se traduce en bienestar. La evidencia internacional muestra que economías más competitivas logran mayores salarios promedio, menor desigualdad, más productividad y mercados internos con mayor poder adquisitivo.
Fortalecer la competencia en Ecuador permitiría ampliar el tamaño efectivo del mercado interno. Trabajadores con mejores ingresos consumen más, dinamizan la economía y hacen al país más atractivo para el comercio y la inversión internacional.
Reformas clave para abrir la economía ecuatoriana
De acuerdo con el BID, Ecuador necesita una agenda de reformas clara para aprovechar futuras oportunidades internacionales. Entre las principales medidas se destacan:
- Reducir barreras de entrada y simplificar regulaciones que desincentivan la creación y expansión de empresas.
- Eliminar incentivos que penalizan el crecimiento empresarial, incluidos monopolios públicos y privados ineficientes.
- Fortalecer las autoridades de competencia, hoy limitadas por presupuestos y personal insuficientes.
- Promover inversión productiva, nacional y extranjera, en sectores con potencial exportador.
- Combatir la informalidad ampliando opciones reales de empleo formal y productivo.
Estas acciones no solo mejorarían la competencia empresarial, sino que también elevarían la participación de los trabajadores en el valor generado.
Prepararse hoy para competir mañana
Mientras Estados Unidos centra su atención en Venezuela, Ecuador enfrenta una decisión estratégica: aprovechar este periodo para ordenar su economía y sentar las bases de un crecimiento más inclusivo. Más competencia, menos barreras y mayor inversión no son consignas abstractas, sino condiciones necesarias para que cualquier acuerdo comercial futuro tenga impacto real en el empleo y los salarios.
Fuente: La Hora
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