Durante décadas, La Mariscal fue uno de los sectores más emblemáticos de Quito, reconocido por su vida nocturna, su oferta cultural y su dinamismo económico. Sin embargo, desde inicios de 2020, este tradicional barrio capitalino comenzó a perder protagonismo. Este proceso se profundizó con la pandemia de covid-19 y dejó secuelas visibles en su tejido social, comercial y urbano.

Cinco años después, el Municipio de Quito plantea una nueva estrategia para recuperar el sector y posicionarlo como un epicentro de la innovación. Sin embargo, el camino está marcado por desafíos estructurales como la inseguridad, la pérdida de residentes y los procesos de gentrificación.
El declive de La Mariscal antes y después de la pandemia
Comerciantes y vecinos coinciden en que el deterioro de La Mariscal no empezó con la pandemia. Uno de los primeros golpes fue la salida del aeropuerto de Quito hacia Tababela en 2013. Esto redujo de manera significativa el flujo de turistas y afectó directamente a hoteles, bares y restaurantes del sector.
No obstante, el impacto más fuerte llegó con la emergencia sanitaria. El confinamiento, el cierre de locales y la caída del turismo provocaron que el barrio dejara de atraer público y residentes. Según datos del Municipio, al menos 200 personas abandonan La Mariscal cada año, una cifra que refleja el progresivo vaciamiento residencial.
A este escenario se suman locales cerrados, inmuebles en venta y fachadas deterioradas. Son signos visibles de un barrio que lucha por recuperar su identidad y su vitalidad.
La inseguridad como uno de los principales obstáculos
La inseguridad es otro de los factores que incide en el estancamiento de La Mariscal. El mayor Byron Flores, jefe del Distrito Eugenio Espejo de la Policía Nacional, explica que en operativos conjuntos con el Municipio se detectaron casos de trata de personas. Estos se descubrieron en centros de diversión del sector, lo que derivó en la clausura de varios establecimientos.
Además, se registran delitos como robos, asaltos y microtráfico. Estos están asociados al intenso movimiento nocturno que persiste en ciertas zonas. Frente a ello, la Policía mantiene operativos permanentes los jueves, viernes y sábados, entre las 20:00 y las 03:00, con apoyo de la Agencia Metropolitana de Control (AMC), Tránsito, la Administración Zonal, la Intendencia y la Comisaría.
Patrullajes focalizados y resultados mixtos
Las acciones de seguridad incluyen patrullajes motorizados y presencia constante en microcuadrantes considerados vulnerables, especialmente en sectores como Colón, Naciones Unidas y la avenida Amazonas.
De acuerdo con el cuadro de mando policial, los delitos de mayor connotación han registrado una reducción en comparación con el año anterior. Esto es a pesar del aumento de eventos y afluencia de personas. Sin embargo, las autoridades reconocen que aún persisten episodios de violencia vinculados a disputas específicas. El mayor reto es recuperar la confianza de residentes y visitantes.
El Centro de Innovación iQ como apuesta municipal
La principal apuesta del Municipio para reactivar La Mariscal se concreta con la inauguración del Centro de Innovación iQ. Este espacio busca dar nuevos usos a edificaciones abandonadas y atraer actividades productivas ligadas a la tecnología y la creatividad.
Según Fredy Monge, responsable de Competitividad de ConQuito y del centro iQ, el objetivo es dinamizar la economía local. También se busca generar tránsito permanente y romper con la dependencia histórica del sector en bares y discotecas.
El centro cuenta con salas de capacitación, pantallas interactivas, estaciones de trabajo seguras y equipos de alto rendimiento. Estos están enfocados en áreas como diseño 3D y desarrollo de videojuegos.
Un espacio abierto a estudiantes y emprendedores
Los servicios del centro iQ están disponibles para estudiantes, emprendedores e instituciones. Esto se hace con la intención de crear actividad diaria y una presencia constante que aporte a la recuperación del barrio.
La iniciativa busca transformar a La Mariscal en un espacio de innovación, conocimiento y emprendimiento. Aprovecha su ubicación estratégica y su cercanía con varias universidades de la capital.
Los retos de una regeneración sostenible
Desde la academia, el arquitecto y docente de la UIDE Andrés Recalde Pacheco advierte que la innovación no debe asumirse como un simple eslogan. A su criterio, cualquier intervención debe partir de un diagnóstico profundo del barrio, considerando su historia, sus ciclos urbanos y las causas de su deterioro.
Recalde recuerda que La Mariscal ha atravesado períodos de abandono y reinversión, y que la ciudad suele repetir errores cuando no aprende de experiencias pasadas.
Articulación de actores y recuperación residencial
Uno de los principales desafíos, según el académico, es lograr la articulación entre Municipio, empresa privada, academia, comunidad, comerciantes y propietarios. Sin consensos, las intervenciones pueden derivar en imposiciones o en una lógica meramente rentista.
El objetivo final, sostiene, debe ser recuperar el carácter residencial del barrio, con una mezcla equilibrada de usos que devuelva vida cotidiana al espacio público. Vivienda, escuelas, parques y comercios compatibles son claves para fortalecer una seguridad real y sostenible.
Seguridad más allá del control policial
Para Recalde, la seguridad se consolida cuando una familia puede caminar de noche sin miedo, en un entorno activo y coherente, y no únicamente con presencia policial. En esa línea, Monge coincide en que el centro iQ forma parte de una política más amplia de recuperación urbana. Esta apunta a devolverle a La Mariscal su rol como un barrio vivo, diverso y seguro.
Fuente: Diario El Comercio
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