Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron la destrucción total de una sofisticada infraestructura militar subterránea operada por la fuerza de élite Radwan de Hezbollah en la cresta de Ali al-Taher, en el sur del territorio libanés.
Jerusalén / Beirut, 10 de septiembre de 2026. En una de las maniobras tácticas de mayor envergadura registradas en la frontera norte, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron este jueves la demolición integral de una intrincada red de túneles y búnkeres de combate fortificados pertenecientes a Hezbollah, excavados en las profundidades de la cresta montañosa de Ali al-Taher, en el sur del Líbano.
La operación, ejecutada por brigadas combinadas del cuerpo de ingenieros de combate Yahalom y la Fuerza Aérea israelí, culminó tras varias jornadas de incursiones terrestres de precisión que permitieron mapear y neutralizar lo que las autoridades militares catalogaron como uno de los principales centros neurálgicos de mando de la fuerza de élite Radwan.
Arquitectura militar fortificada en la montaña
De acuerdo con el parte oficial de las FDI, las galerías subterráneas se extendían a lo largo de cientos de metros bajo terreno rocoso de difícil acceso y contaban con equipamiento de avanzada diseñado para resistir bombardeos de alta intensidad:
- Puestos de lanzamiento camuflados: Rieles hidráulicos y compuertas blindadas preparadas para el disparo rápido de misiles antitanque Kornet y cohetes hacia las comunidades del norte israelí.
- Depósitos de armamento y logística: Arsenales repletos de fusiles automáticos, explosivos plásticos C-4, municiones y sistemas de comunicación encriptada de fabricación iraní.
- Habitabilidad prolongada: El complejo disponía de generadores de energía independientes, reservas de agua potable, dormitorios subterráneos y ventilación forzada para permitir la permanencia de destacamentos armados durante semanas sin salir a la superficie.
Demolición con cientos de toneladas de explosivos
Para la neutralización definitiva de la estructura, los zapadores militares emplearon cargas de demolición controlada que colapsaron las entradas, pozos de ventilación y cámaras principales del complejo, evitando que puedan volver a ser acondicionadas por la milicia chií.
Portavoces de la cúpula militar de Israel reiteraron que el objetivo estratégico de estas incursiones es desmantelar toda la infraestructura ofensiva apostada a escasa distancia de la Línea Azul, garantizando las condiciones de seguridad necesarias para el retorno de decenas de miles de civiles desplazados de las localidades del norte de Israel. La frontera libanesa permanece bajo estado de alerta máxima ante posibles represalias con fuego de artillería de largo alcance.
*Con información de Infobae Mundo.*








