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A 11 años del fin del hijo único, China no frena su crisis de natalidad

Familias con niños paseando en una plaza urbana moderna en la ciudad de Shanghái China
4 min de lectura
  • El 29 de octubre de 2015, Beijing puso término formal a más de tres décadas de política de hijo único.
  • La tasa de fertilidad nacional cayó a 1,0 hijos por mujer, muy lejos del nivel de reemplazo de 2,1.
  • El encarecimiento de la vivienda, la educación infantil y el cuidado geriátrico desalientan la paternidad.
  • El envejecimiento acelerado plantea severos desafíos para el sistema productivo y las cajas de retiro.

Un día como hoy, el 29 de octubre de 2015, la agencia estatal de noticias Xinhua oficializó una decisión que marcó un punto de inflexión histórico en el régimen sociopolítico de la República Popular China: la derogación formal de la restrictiva política del hijo único, una draconiana normativa demográfica implementada en 1979 que durante más de tres décadas reguló con puño de hierro la vida reproductiva de cientos de millones de familias chinas.

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Sin embargo, a once años de aquel histórico viraje legislativo y tras la posterior autorización de tener hasta tres hijos por matrimonio en 2021, el gigante asiático se enfrenta a una realidad demográfica desalentadora: la tasa de fecundidad ha caído al mínimo histórico de 1,0 hijos por mujer, consolidando una curva de descenso poblacional que ni subsidios económicos directos ni exenciones fiscales han conseguido frenar.

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Causas estructurales del invierno demográfico asiático

Sociólogos y economistas de instituciones internacionales coinciden en que el experimento social que impidió el nacimiento de aproximadamente 400 millones de personas alteró permanentemente las estructuras familiares y los patrones de consumo urbano. En las grandes metrópolis como Beijing, Shanghái, Shenzhen y Guangzhou, el costo prohibitivo del acceso a la vivienda, la intensa competencia académica infantil y las prolongadas jornadas laborales de más de doce horas diarias disuaden a los matrimonios jóvenes de formar familias numerosas.

Las estadísticas difundidas por la Oficina Nacional de Estadísticas de China reflejan que la población total del país se contrajo por tercer año consecutivo, situando a la India como la nación más poblada del planeta y acelerando la transición hacia una sociedad con más de 300 millones de ciudadanos mayores de 60 años.

La estabilidad institucional y el rigor disciplinario marcan el pulso interno del régimen comunista, tal como se observa en medidas judiciales donde China impone pena de muerte suspendida a ex alto cargo bursátil dentro de sus estrictas políticas de depuración institucional.

Impacto en el modelo productivo y los sistemas de pensiones

La merma en la población en edad de trabajar (de 16 a 59 años) amenaza directamente los cimientos del modelo de crecimiento económico que convirtió a China en la fábrica manufacturera del mundo. La escasez de mano de obra joven está impulsando una rápida automatización industrial basada en robótica avanzada, mientras que los gobiernos provinciales enfrentan déficits crónicos para sostener las cajas públicas de jubilación y los hospitales geriátricos.

Expertos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierten que China corre el riesgo de envejecer antes de alcanzar el nivel de ingreso per cápita de las economías avanzadas, lo que podría reducir su tasa de crecimiento potencial durante las próximas dos décadas.

Incentivos estatales insuficientes frente a transformaciones culturales

Aunque diversas alcaldías chinas han ensayado programas de incentivos que incluyen bonos mensuales por nacimiento, licencias de maternidad extendidas y reducciones del impuesto a la renta familiar, las encuestas reflejan un cambio cultural profundo entre las mujeres profesionales, quienes priorizan el desarrollo de sus carreras laborales y su autonomía personal frente a las imposiciones tradicionales del matrimonio.

El Gobierno central encabezado por Xi Jinping ha situado la reactivación de la natalidad como una prioridad de seguridad nacional, evaluando reformas al sistema de registro de residencia (hukou) para facilitar el acceso a servicios de salud y educación pública independientemente del lugar de nacimiento de los infantes.

Desafíos en el cuidado infantil y conciliación profesional

Estudios elaborados por universidades de Shanghai revelan que más del 70% de las parejas jóvenes declaran no tener planes de concebir un segundo hijo debido a la escasez de guarderías públicas accesibles y al elevado costo de las matrículas en academias extracurriculares. Las presiones de la cultura laboral intensiva limitan de manera drástica el tiempo disponible para la crianza y el descanso familiar.

Frente a este escenario, delegados del Congreso Nacional del Pueblo debaten normativas para sancionar la discriminación salarial por motivos de maternidad en empresas privadas y subsidiar servicios de enfermería comunitaria a domicilio, buscando aliviar la carga económica sobre las familias en una sociedad donde cuatro abuelos dependen con frecuencia de un solo descendiente.

La transformación demográfica en el gigante asiático redefine no solo las prioridades de gasto social interno sino también los equilibrios de consumo global, impulsando el desarrollo acelerado de la denominada economía plateada enfocada en bienes, servicios médicos y tecnologías de asistencia para la tercera edad.

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