China es considerada una superpotencia en energía limpia; sin embargo, India transición energía limpia avanza con una velocidad que podría redefinir el equilibrio energético global. Mientras el gigante asiático consolidó su poder sobre una base intensiva en combustibles fósiles, India parece estar siguiendo una trayectoria distinta, marcada por la electrificación acelerada y el crecimiento sostenido de las renovables.
Un ejemplo concreto es el caso de Prem Chand, conductor de rickshaw en Delhi, quien reemplazó su vehículo a gasolina por uno eléctrico tras comprobar que era considerablemente más económico. Además, el beneficio ambiental es innegable: no emite contaminación directa en una ciudad con aire altamente tóxico. Este tipo de decisiones individuales, aunque aparentemente marginales, ilustran cómo India transición energía limpia se materializa en la vida cotidiana.
Electrificación del transporte y crecimiento solar
En numerosas ciudades indias, los vehículos eléctricos de tres ruedas dominan los trayectos cortos entre estaciones de metro, oficinas y viviendas. De hecho, casi el 60% de las ventas de triciclos en India ya son eléctricos. Este fenómeno no se limita al entorno urbano; también se ha expandido a zonas rurales, consolidando un proceso de transformación estructural.
Según el informe del centro de análisis climático Ember, cuando China tenía niveles de ingreso similares a los actuales de India, prácticamente no contaba con capacidad solar instalada. En contraste, hoy la energía solar representa el 9% del mix eléctrico indio, incluyendo instalaciones residenciales y grandes parques solares. India es actualmente el tercer mayor productor mundial de energía solar. Por consiguiente, India transición energía limpia no solo es visible en el transporte, sino también en la generación eléctrica.
En el ámbito automotriz, los vehículos eléctricos representan alrededor del 5% de las ventas totales de autos en India. Asimismo, el país lidera en ventas de triciclos eléctricos. Esta evolución comparativa evidencia una divergencia estratégica respecto al camino que recorrió China en 2012.
Dependencia fósil y contexto estructural
No obstante, India continúa dependiendo significativamente del carbón y del petróleo. Existen planes para ampliar el uso de carbón durante las próximas dos décadas, mientras que el consumo de petróleo sigue creciendo. Debido al incremento sostenido de la demanda energética, el carbón aún no ha sido desplazado de la red eléctrica.
Aun así, el consumo de carbón en India equivale aproximadamente al 40% del que tenía China en una etapa equivalente de desarrollo. Además, la demanda de petróleo para transporte es cerca de la mitad por persona en comparación con China en 2012. En este contexto, India transición energía limpia podría implicar un “salto” hacia una economía menos intensiva en combustibles fósiles.
Costos, independencia energética y geopolítica
El factor determinante detrás de India transición energía limpia es el costo. Actualmente, la energía solar combinada con almacenamiento resulta aproximadamente la mitad de costosa que nuevas plantas de carbón. Además, los precios de paneles solares, turbinas eólicas y baterías han disminuido de forma pronunciada; solo en 2024, las baterías redujeron su precio en un 40%. Estas reducciones no son replicables en tecnologías fósiles.
Por otro lado, India importa cerca del 90% de su petróleo y la mitad de su gas, lo que la expone a volatilidad de precios y tensiones geopolíticas. En consecuencia, las energías renovables ofrecen una vía hacia mayor independencia energética.
Sin embargo, existen desafíos. India depende de China en cadenas de suministro de minerales críticos y tecnologías eléctricas. Aunque la producción de módulos solares se multiplicó por doce en la última década y se lanzó una misión nacional de minerales críticos, la dependencia estructural persiste.
Implicaciones globales
El acuerdo comercial firmado recientemente entre India y la Unión Europea refleja un reordenamiento estratégico. Mientras Estados Unidos prioriza los combustibles fósiles bajo la administración de Donald Trump, varias economías emergentes podrían alinearse con un futuro electrificado.
En síntesis, India transición energía limpia avanza más rápido que el camino que recorrió China en su momento. Genera más energía solar, quema proporcionalmente menos combustibles fósiles y electrifica el transporte con mayor celeridad. Este proceso, aunque complejo y en ocasiones desordenado, podría convertirse en un modelo replicable para otras economías emergentes que buscan desarrollo económico con menor intensidad de carbono.
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Fuente:
edition.cnn.com
