- El humo de segunda mano representa una amenaza silenciosa y letal para la salud pública a escala planetaria.
- Los registros correspondientes a 2023 indican que aproximadamente 2 710 millones de personas estuvieron expuestas al humo de segunda mano.
- La proporción mundial de personas expuestas al humo de segunda mano bajó del 43,6 % en 1990 al 33,9 % en 2023.
Un estudio alerta sobre los efectos devastadores del tabaquismo pasivo en millones de personas
El humo de segunda mano representa una amenaza silenciosa y letal para la salud pública a escala planetaria. Según una investigación publicada en la revista The Lancet Public Health, la exposición al humo de tabaco ajeno provocó alrededor de 1,66 millones de muertes en 2023, además de causar la pérdida de 44,8 millones de años de vida saludable. Estos datos ponen de manifiesto que, pese a los avances logrados en algunas regiones, el humo de segunda mano sigue cobrándose vidas y deteriorando la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.
El estudio se basó en un análisis exhaustivo de la base de datos Global Burden of Disease (GBD) 2023, en el que se evaluó la exposición al humo de segunda mano y sus consecuencias en 204 países y territorios, durante un periodo que abarca desde 1990 hasta 2023. Los investigadores advierten que, aunque la proporción de personas expuestas ha disminuido en términos porcentuales, el problema continúa afectando a una parte considerable de la población mundial debido al crecimiento demográfico.
Millones de personas siguen expuestas sin saberlo
Los registros correspondientes a 2023 indican que aproximadamente 2 710 millones de personas estuvieron expuestas al humo de segunda mano. De este total, 767 millones eran niños menores de 15 años, un grupo especialmente vulnerable a los daños que este tipo de exposición provoca en su salud en desarrollo.
La proporción mundial de personas expuestas al humo de segunda mano bajó del 43,6 % en 1990 al 33,9 % en 2023. Sin embargo, el número absoluto de personas afectadas aumentó desde los 2 380 millones registrados en 1990. Entre los niños menores de 15 años, la tasa de exposición descendió del 51,7 % al 37,9 % en el mismo lapso, una reducción positiva que dista de ser suficiente.
Por otra parte, el descenso no ha sido uniforme en todas las regiones del planeta. América Latina y el Caribe registraron la mayor reducción de la prevalencia desde 1990, con un 38 % de disminución. En contraste, África subsahariana casi duplicó el número de personas expuestas, mientras que el norte de África y Oriente Próximo registraron un incremento del 72 %. En el sudeste y este de Asia y Oceanía, el humo de segunda mano afectó al 48,4 % de la población en 2023, y se observó una brecha considerable entre géneros: la exposición alcanzó al 59,5 % de las mujeres frente al 37,4 % de los hombres.
Las enfermedades derivadas del humo de segunda mano
La exposición al humo de segunda mano tiene consecuencias graves y directas sobre la salud. La cardiopatía isquémica fue la principal causa de muerte atribuida a este factor, con unos 537 000 fallecimientos en 2023. En segundo lugar se situó la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que cobró 354 000 vidas. Le siguieron el ictus, con 278 000 muertes, las infecciones respiratorias bajas, con 185 000, y el cáncer de pulmón, con 161 000 fallecimientos.
En el caso de los niños, las infecciones respiratorias bajas concentraron la mayor carga sanitaria asociada al humo de segunda mano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerda de forma categórica que no existe un nivel seguro de exposición al humo de tabaco ajeno. Cualquier contacto, incluso breve o en espacios parcialmente ventilados, entraña riesgos reales para la salud.
Un problema que requiere acción colectiva
En definitiva, los datos demuestran que el humo de segunda mano sigue siendo una de las principales causas prevenibles de morbilidad y mortalidad en el mundo. El descenso porcentual registrado en algunas regiones se ve contrarrestado por el aumento absoluto de personas expuestas y por el crecimiento de la exposición en zonas específicas. La protección de la población —especialmente de niñas, niños y mujeres— exige leyes más estrictas, espacios 100 % libres de humo y campañas de información que pongan de relieve que el humo de segunda mano mata y no tiene ningún umbral de seguridad.
Fuente: Ecuavisa
