Un cambio sin precedentes en la balanza comercial marca un nuevo capítulo en la relación económica entre Ecuador y Colombia, impulsado por medidas arancelarias y el crecimiento de exportaciones.

Un superávit que rompe décadas de déficit
Por primera vez en más de 25 años, Ecuador logró vender más productos a Colombia de los que importó. Según el Ministerio de Producción, el país pasó de un déficit de 145,9 millones de dólares a un superávit de 62,9 millones entre febrero y marzo de 2026, marcando un hito en la balanza comercial bilateral.
Este resultado refleja un cambio significativo en la dinámica comercial entre ambos países, tradicionalmente desfavorable para Ecuador.
Crecimiento sostenido de las exportaciones
El avance no es casual. Las exportaciones ecuatorianas han mostrado un crecimiento constante en los últimos años. Mientras en 2024 se registraron 125,7 millones de dólares en exportaciones en el mismo periodo, en 2025 aumentaron a 142,2 millones, y en 2026 alcanzaron los 187,7 millones.
Este incremento ha sido clave para revertir el déficit histórico y consolidar una tendencia positiva en el comercio exterior.
El impacto de las medidas arancelarias
Uno de los factores determinantes ha sido la imposición de una tasa de seguridad a las importaciones desde Colombia. Ecuador aplicó un arancel del 30 % desde el 1 de febrero de 2026, que luego se elevó al 50 % a partir de marzo.
La medida fue adoptada como respuesta a preocupaciones sobre el control fronterizo, lo que generó una reacción similar por parte de Colombia, que también anunció incrementos arancelarios.
Tensiones y diálogo bilateral
A pesar de las medidas comerciales, ambos países han mantenido canales de diálogo. A finales de marzo, autoridades de Ecuador y Colombia se reunieron junto con representantes de la Comunidad Andina para tratar temas clave como seguridad, comercio, transporte y cooperación judicial.
Estos encuentros reflejan la intención de equilibrar las tensiones comerciales con mecanismos de cooperación regional.
Un cambio estructural en la relación comercial
El paso de déficit a superávit no solo es un dato coyuntural, sino que podría marcar el inicio de una transformación estructural en la relación económica bilateral.
Sin embargo, el reto será mantener este equilibrio sin afectar el comercio a largo plazo ni escalar conflictos arancelarios que perjudiquen a ambos países.
Fuente: Diario El Universo
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