- En Ecuador, gastar en salud empuja a dificultades económicas que afectan directamente la estabilidad de los hogares, especialmente cuando los insumos no se consiguen en los centros asistenciales públicos.
- La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enighur) 2024‑2025, elaborada por el INEC, revela que el conjunto de los hogares del país destina cerca de 269,4 millones de dólares mensuales a rubros de salud.
- Cabe señalar que los medicamentos constituyen el rubro principal del gasto sanitario directo en casi todos los países.
El peso de los medicamentos en el presupuesto familiar
En Ecuador, gastar en salud empuja a dificultades económicas que afectan directamente la estabilidad de los hogares, especialmente cuando los insumos no se consiguen en los centros asistenciales públicos. Una sola receta puede transformarse en un desembolso considerable e imprevisto si el fármaco no está disponible en el sistema gratuito. De acuerdo con cifras oficiales, el 57,78 % de todo lo que invierten las familias ecuatorianas en salud se destina exclusivamente a la compra de medicinas. En otras palabras, más de la mitad de ese gasto sale directamente del bolsillo de las personas por causas que podrían evitarse.
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enighur) 2024‑2025, elaborada por el INEC, revela que el conjunto de los hogares del país destina cerca de 269,4 millones de dólares mensuales a rubros de salud. De esa suma, unos 155,7 millones de dólares cada mes van a parar a la adquisición de fármacos en farmacias privadas. Por consiguiente, el gasto en medicamentos se convierte en la partida más gravosa dentro de los gastos sanitarios familiares. Cuando un profesional indica un tratamiento y el centro de salud no dispone del producto, la frase más frecuente que escuchan los pacientes es: “esta medicina no tenemos, debe comprarla”. En ese instante, la carga financiera recae por completo sobre quien padece la dolencia, aun cuando esperaba atención gratuita.
Gasto de bolsillo y pobreza: perspectiva internacional
Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial han alertado que el pago directo por servicios sanitarios continúa siendo una de las barreras más importantes para lograr una cobertura universal. Su Informe de Monitoreo Mundial sobre Cobertura Universal de Salud, publicado en 2026, calcula que 2 100 millones de personas en todo el mundo afrontaron dificultades económicas por gastos sanitarios durante 2025. De ese grupo, unos 1 600 millones cayeron en la pobreza o vieron agravarse su situación de precariedad a causa de desembolsos médicos.
Cabe señalar que los medicamentos constituyen el rubro principal del gasto sanitario directo en casi todos los países. Por tanto, abaratar o garantizar gratuitamente el acceso a fármacos es una medida indispensable para avanzar hacia una cobertura sanitaria equitativa. En Ecuador, esta realidad se refleja de forma palpable: la falta de existencias obliga a comprar fuera del sistema y, consecuentemente, gastar en salud empuja a dificultades económicas que comprometen el dinero destinado a alimentación, vivienda o educación. Muchas familias se ven obligadas a elegir entre curarse o cubrir necesidades básicas, una decisión que no debería existir en un sistema de salud funcional.
Abastecimiento insuficiente y causas estructurales
Aun cuando se han registrado avances, el abastecimiento de medicamentos en la red pública continúa siendo insuficiente. Datos del Ministerio de Salud Pública (MSP) entregados a medios locales indican que al cierre de agosto de 2026 el nivel de existencias rondaba el 55 %. Si bien esta cifra representa una mejora respecto de meses anteriores —cuando se situaba por debajo del 50 %—, todavía está lejos de cubrir la demanda total. El ministro de Salud, Juan Carlos Aveiga, ha reconocido que aproximadamente el 80 % de las dificultades responde a deficiencias administrativas: contratos represados, demoras en los procesos de adquisición y fallos en la cadena de distribución.
Perspectivas para septiembre de 2026
Para el mes de septiembre, las autoridades han informado que Ecuador mantiene conversaciones con la India para importar medicamentos a menor costo. A la par, se fortalecen las compras a proveedores nacionales, que actualmente aportan cerca del 40 % de los fármacos adquiridos por el Estado. No obstante, mientras no se logre un abastecimiento cercano al 100 %, los pacientes seguirán soportando gastos que deberían estar cubiertos. En definitiva, gastar en salud empuja a dificultades económicas porque el sistema público todavía no garantiza lo más esencial: tener los medicamentos disponibles cuando se los necesita. Hasta que se resuelvan los problemas de gestión y suministro, las familias seguirán asumiendo costos que profundizan brechas sociales y económicas.




