El devastador impacto del fenómeno de El Niño amenaza a la ganadería con pérdidas estimadas en USD 141,2 millones en el sector bovino. Efectivamente, las proyecciones técnicas gubernamentales prevén USD 139,3 millones por menor ganancia de peso y USD 1,9 millones por mortandad animal. Consecuentemente, el costo económico total para el agro nacional podría alcanzar USD 1.800 millones durante el evento climático. Por lo tanto, la eventual contracción de la oferta de carne presionará aún más al alza los precios al consumidor final. Ciertamente, las precipitaciones anómalas persistirán en la región litoral durante varios meses continuos.
Indudablemente, la severidad con la que El Niño amenaza a la ganadería motiva la ejecución de planes de contingencia provinciales y nacionales. De este modo, la Prefectura del Guayas destinará medio millón de dólares para comprar pacas de alimento y fardos de ensilaje. De la misma manera, el Ministerio de Agricultura requerirá unidades móviles con kits veterinarios para prevenir parasitosis en zonas inundables. Por ende, la evacuación preventiva del ganado hacia tierras altas resulta imperativa para salvaguardar la producción. Claramente, estas acciones buscan atenuar el desabastecimiento de forraje en áreas de riesgo.
Vulnerabilidad del hato bovino mientras El Niño amenaza a la ganadería
La viabilidad fáctica del sector pecuario se complejiza mientras El Niño amenaza a la ganadería en la Costa ecuatoriana. Indudablemente, el inventario bovino nacional sufrió una drástica reducción al pasar de 4,1 millones a 3,2 millones de cabezas. Por consiguiente, esta menor disponibilidad de animales incrementó los costos del producto en pie y sus valores en ferias ganaderas. Por ende, los gremios consideran la liquidación o el traslado del ganado como alternativas viables frente al desastre invernal. Esencialmente, los precios históricos de la carne brindan cierta flexibilidad financiera a los productores.

Paralelamente, las autoridades declararon la Alerta Naranja en diecisiete provincias ante la elevada probabilidad de lluvias intensas e inundaciones. Efectivamente, las anomalías térmicas y oceánicas podrían extenderse hasta el primer semestre del año entrante. Por lo tanto, el contexto en el que El Niño amenaza a la ganadería exige una respuesta articulada entre el sector público y privado. Indiscutiblemente, la entrega de insumos de asistencia evitará el colapso productivo de pequeños ganaderos. Asimismo, los gremios monitorearán el comportamiento del mercado para prevenir la especulación comercial.
Fuente: primicias.ec