- Unas 150 industrias acordaron desconectar sus operaciones un día a la semana para mitigar la crisis energética.
- La medida voluntaria aportará entre 100 y 150 megavatios al Sistema Nacional Interconectado (SNI).
- El acuerdo involucra a empresas de Cuenca, Quito y Guayaquil de sectores cerámico, metalmecánico y textil.
- Los embalses de Mazar y Paute registran descensos críticos por un estiaje prolongado en la cuenca oriental.
Un contingente de 150 grandes empresas e industrias del sector manufacturero, metalmecánico, textil y cerámico de Ecuador acordó implementar un programa de apagón voluntario de un día a la semana a partir de este martes 22 de septiembre de 2026. La medida, coordinada entre los gremios productivos y el Ministerio de Energía y Minas, busca reducir la presión sobre los embalses hidroeléctricos de la cuenca oriental del país, afectados por un severo estiaje estacional.
La iniciativa permitirá liberar entre 100 y 150 megavatios (MW) diarios de potencia que serán reorientados al consumo residencial y comercial durante las horas de mayor demanda energética, evitando que se decreten suspensiones masivas e imprevistas del servicio público de electricidad en las principales ciudades del territorio ecuatoriano.
Coordinación gremial y cronograma rotativo de desconexión
De acuerdo con la Cámara de Industrias y Producción (CIP) y la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa de Pichincha (Capeipi), el mecanismo funcionará mediante un sistema rotativo escalonado. Cada grupo industrial detendrá sus líneas de manufactura pesada durante 24 horas consecutivas en días específicos entre semana, aprovechando las jornadas de paralización para efectuar mantenimiento de maquinaria, calibración de sistemas y capacitaciones laborales.
Los directivos gremiales explicaron que este esquema preventivo resulta mucho menos lesivo para la economía que los racionamientos intempestivos. Una desconexión no programada puede arruinar hornos de fundición, solidificar materia prima en tolvas y dañar equipos electrónicos sensibles cuyo costo de reposición asciende a cientos de miles de dólares.
Esta decisión profundiza las medidas anunciadas días atrás en el sector corporativo, cuando se dispuso que la restricción eléctrica a grandes industrias recortará 1.000 MW de demanda, evidenciando el compromiso del sector privado por sostener la estabilidad operativa del país.
Situación crítica en el complejo hidroeléctrico Paute-Mazar
El trasfondo técnico de esta desconexión voluntaria responde a los informes hidrológicos emitidos por el Operador Nacional de Electricidad (Cenace). El embalse de Mazar, considerado el corazón de la regulación energética nacional con una capacidad de almacenamiento de 410 millones de metros cúbicos de agua, ha descendido a cotas cercanas a su nivel operativo mínimo de seguridad.
La falta de precipitaciones regulares en las estribaciones de la cordillera oriental ha reducido los caudales de los ríos Paute, Mazar y Jubones a niveles históricos, limitando la generación combinada de las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora, que habitualmente aportan más del 35 % de la electricidad que consume el país.
Frente a este escenario, los técnicos del Ministerio de Energía señalaron que cada megavatio ahorrado en el sector fabril ayuda a conservar la reserva hídrica en las represas, garantizando que el parque termoeléctrico y las importaciones desde Colombia y Perú actúen como colchón de amortiguamiento durante las semanas más secas del mes de octubre.
Impacto en costos de producción y autogeneración privada
La paralización de un día productivo a la semana implica una reestructuración operativa profunda para las empresas participantes. Compañías del sector cerámico en Cuenca y plantas químicas en Guayaquil han debido ajustar sus turnos nocturnos y fines de semana para compensar las horas inactivas, asumiendo recargos salariales por horas extraordinarias que encarecen el costo final de los productos terminados.
Para mitigar estas pérdidas, varias industrias han encendido sus grupos electrógenos diésel de emergencia. No obstante, el costo por kilovatio-hora generado mediante combustible fósil cuadruplica la tarifa eléctrica de la red pública, lo que representa una carga financiera considerable para las finanzas corporativas en un contexto de contracción económica y desaceleración del consumo interno.
Impacto macroeconómico y compensaciones solicitadas
Aunque el sector fabril asumió este compromiso con civismo, los representantes de las cámaras productivas han solicitado al Gobierno Central mecanismos de alivio financiero. Entre los planteamientos destacan deducciones tributarias temporales sobre el impuesto a la renta para aquellas empresas que operen con autogeneración propia durante los picos de desconexión, así como flexibilización en los horarios laborales acordada con los comités de empresa.
La producción manufacturera ecuatoriana genera más de 500.000 empleos directos y representa cerca del 12 % del Producto Interno Bruto (PIB). Por ello, mantener la certidumbre operativa es fundamental para cumplir con los despachos comerciales tanto para el mercado interno como para las exportaciones no petroleras.
Desde el Ministerio de Energía y Minas del Ecuador se ratificó que las mesas de diálogo con el sector privado sesionarán semanalmente para evaluar el caudal de los ríos y el nivel de los embalses, ajustando los calendarios de parada programada con el objetivo de normalizar los ciclos productivos tan pronto como las lluvias de la cuenca amazónica restablezcan el caudal operativo de las centrales hidroeléctricas.




