- El monoplaza AMR26 debió abandonar la carrera del Gran Premio de México en la sexta vuelta por fallo motriz.
- Durante la sesión clasificatoria los ingenieros ordenaron detener el auto en la Q1 por anomalías de telemetría.
- La altitud del circuito de Ciudad de México generó presiones anómalas en el turbocompresor de la marca nipona.
- La escudería británica encara la cita de Brasil con escaso margen temporal para solucionar averías de fondo.
El desenlace del Gran Premio de la Ciudad de México volvió a sumir en el descontento al garaje de Silverstone, donde Fernando Alonso y Aston Martin sufrieron un nuevo e incontestable revés deportivo como consecuencia directa de la falta de fiabilidad de la unidad de potencia Honda. Tras un prometedor arranque en los entrenamientos libres que hacía soñar con el retorno a la zona puntuable en el Autódromo Hermanos Rodríguez, una cadena de fallas mecánicas en los sistemas de presión del motor truncó las aspiraciones del bicampeón mundial, quien debió retirarse definitivamente tras apenas seis vueltas disputadas en la carrera dominical.
Problemas en la unidad de potencia de Fernando Alonso y Aston Martin
De acuerdo con la crónica del evento reportada por el medio de automovilismo Autonoción, las complicaciones comenzaron a manifestarse de forma crítica durante la primera tanda de clasificación (Q1), cuando el muro de boxes alertó por radio al piloto español sobre parámetros térmicos descontrolados, exigiéndole detener el vehículo a escasos metros de la entrada al pitlane para prevenir la destrucción total del bloque de combustión interna.
Aunque el equipo técnico trabajó a contrarreloj para sustituir sensores periféricos sin incurrir en penalizaciones por cambio íntegro de motor, el inicio del gran premio confirmó los peores temores. El bólido de Alonso careció de aceleración desde la salida en la recta principal, mientras que su compañero de filas también debió ingresar a los garajes por problemas idénticos en la misma vuelta, dejando al descubierto la vulnerabilidad del propulsor asiático frente a la baja densidad del aire a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar.
En declaraciones posteriores ante la prensa internacional, el corredor ovetense no ocultó su desencanto: «Es una frustración que sobrepasa lo imaginable; el coche en chasis se comportaba de manera excelente en las curvas lentas, pero la altitud y la gestión de la unidad de potencia fueron claramente subestimadas por nuestro suministrador motriz».
La tensión y las dificultades en competencias automovilísticas de élite se conectan con el rigor de la alta competencia cubierto en crónicas sobre el máximo nivel competitivo y presión profesional en el deporte internacional, donde cualquier fallo en el equipamiento técnico diluye meses de preparación de los atletas.
Consecuencias para el final de temporada y perspectivas en Brasil
A falta de solo cuatro grandes premios para la culminación del calendario oficial de la Fórmula 1, incluyendo las paradas en Interlagos, Catar y Abu Dabi, las probabilidades de remontada matemática para el equipo británico lucen sumamente remotas. Los técnicos de Honda deberán enviar de urgencia los componentes averiados a su cuartel general en Sakura para identificar el origen de la fatiga de materiales antes de desembarcar en el circuito de Sao Paulo.
El piloto español enfatizó que continuará colaborando en la recopilación de datos de telemetría de cara a las reformas reglamentarias del próximo ciclo, aunque reconoció que este curso se consolida como uno de los ejercicios más decepcionantes de su dilatada trayectoria en la categoría reina del automovilismo.
